La Fiscalía de Investigaciones Administrativas impulsará un sumario contra Luciano Martín Cañete, un empleado estatal que estaba a cargo de las contrataciones de artistas y que de un día para el otro dejó de ir a trabajar. Así lo confirmó ayer el titular de la FIA, Juan Carlos Carola, quien también adelantó que pedirá informes a partir de las publicaciones de LA ARENA por supuestos sobreprecios en la organización de esos eventos.
La Secretaría General de Casa de Gobierno, donde Cañete estaba contratado, había ordenado instruir un sumario para determinar si éste había incurrido "en supuesta causal de cesantía prevista en el artículo 277 inciso c) de la Ley N° 643 y de conformidad a lo previsto por el artículo 273 de la misma norma legal". Ese artículo establece que una de las causales de cesantía son "las inasistencias injustificadas que excedan de 5 continuas o 10 discontinuas". O sea, que dejó de ir a trabajar sin excusa alguna. Ahora, lo tendrán que citar a indagatoria en su domicilio laboral o a través de un edicto.
Según pudo establecer LA ARENA a través de fuentes de Casa de Gobierno, Cañete hace varios meses que no está en la ciudad. No sólo no se presentó más en su lugar de trabajo, sino que también habría dejado varias cuotas impagas del alquiler de un inmueble y otras deudas particulares.
El amigo.
Luciano Cañete había comenzado a trabajar en la esfera del Estado a partir de su relación cercana con Diego Jorge, el hijo menor del gobernador Oscar Mario Jorge. Quienes transitan y conocen bien los pasillos del Centro Cívico cuentan que la relación entre ambos nació a partir de la música: Jorge (hijo) tiene una banda de pop rock, La Confusa, y de allí conoció a Cañete, también músico y productor oriundo de la provincia de Buenos Aires, quien en su momento habría colaborado con el grupo consiguiéndole algunas presentaciones.
Justamente la tarea de producción de espectáculos y eventos fue la que se encargaba de hacer Cañete primero desde la Subsecretaría de Cultura y luego ya en la órbita de la Secretaría General en coordinación con el Ministerio de Educación, junto a Jorge (hijo) y Rubén Monterrubio, otro productor que también trabaja en el ámbito privado.
A su cargo estuvo el armado de distintos eventos pagados con fondos del Estado: el stand pampeano en Buenos Aires durante los festejos del Bicentenario y la presentación del grupo Miranda en el Anfiteatro de Santa Rosa durante la misma época, y los recitales del Chango Spasiuk, Catupecu Machu, Pimpinela, entre otros.
Los cuestionamientos aparecieron a partir de lo costosas que resultaron cada una de esas actividades. Miranda, por ejemplo, costó 178 mil pesos. El cachet de Catupecu Machu osciló los 70 mil de la misma moneda. Para el Bicentenario, la provincia recibió desde Nación un millón de pesos pero sólo hubo un desfile cívico-militar en Santa Rosa, el stand en Buenos Aires y Miranda. Todas esas situaciones de presuntos sobreprecios fueron informadas en su momento por LA ARENA, pero nunca hubo explicaciones oficiales.
Ayer, el fiscal Carola le anticipó a este diario que pedirá informes (más de un año después) por esas contrataciones sospechadas de estar infladas y que exceden lo que cualquiera de esos artistas le cobra a un productor privado. Por eso en los próximos días solicitaría las constancias de pagos y los expedientes que están en la órbita de las distintas áreas oficiales involucradas.


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