Para el intendente Accastello, el problema fue que Dipas abrió en demasía el Piedras Moras. De la Sota puso a disposición dos ministros.
La (mala) suerte fue la misma para la localidad vecina de Villa Nueva, donde 20 familias del Barrio Villa Oeste fueron evacuadas porque tenían agua dentro de sus viviendas y tres familias del puente Andino perdieron sus hogares por la creciente.
Mientras personal de Defensa Civil, Bomberos y la Policía trabajaban para asistir a las familias afectadas, desde la municipalidad de Villa María no tardaron en manifestar su enojo y en responsabilizar a la Dirección Provincial de Agua y Saneamiento (DIPAS) por la situación.
Para evitar inconvenientes de este tipo, el municipio había pedido al ente provincial que regule el envío de caudal de agua proveniente del Dique Piedras Moras hacia las distintas localidades que se encuentran cuenca abajo.
"A pesar de ser advertido de la situación, este organismo provincial no ha atendido a nuestros requerimientos", señaló el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, quien se encargó de sobrevolar los sectores ribeños durante la mañana del martes para evaluar la situación.
"Tenemos más de 400 viviendas en riesgo de quedar bajo el agua y sucede por una manifiesta imprevisión por parte de la Dipas con municipios río abajo, porque largan desde el dique una cantidad de agua superior a lo normal. Eso nos llena de preocupación", aseguró el jefe de Gabinete municipal, José Carignano.
En este sentido, el responsable de la Dirección de Defensa Civil de Villa María, Héctor Bersano explicó que "los diques están largando 400 metros cúbicos por segundo, cuando lo habitual son 30 metros cúbicos por segundo, o sea 13 veces más de lo normal".
Ayuda provincial. Por la tarde, el gobernador José Manuel De La Sota se comunicó con el intendente Accastello para ofrecerle ayuda. La gobernación puso a disposición de la intendencia al Ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini, y a Fabián López, su par del ministerio de Agua, Ambiente y Servicios Públicos.
El agua amenaza a libros del Cabildo
El secretario de Cultura de la Muni, Francisco Marchiaro, pasa el trapo y caldea más los ánimos de los empleados municipales que trabajan en la Biblioteca Municipal y que hace meses reclaman una solución definitiva al problema de goteras que tienen en el salón que se encuentra en el Cabildo.
Esta semana el agua entró de nuevo y los empleados cerraron las puertas del lugar.
Las inundaciones y goteras son un problema de larga data en la biblioteca. En octubre del año pasado, varios libros fueron afectados por el agua. Esta vez, no hubo ejemplares dañados pero las bibliotecarias piden una solución definitiva.
Desde la Secretaría de Cultura se informó que para evitar futuras inundaciones se tienen que reparar los desagües pluviales de ese sector del Cabildo y que esa obra está contratada y lista para empezar. Aseguraron que por las lluvias no se pudo trabajar y que hoy mismo se empezará con la tarea para frenar al agua.



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