Pasado por agua. Esa es la frase que se escucha de la boca de los productores del sudeste de la provincia de Buenos Aires. Una zona reconocida por el buen rendimiento para el trigo a la fecha tendría un 20% de su superficie comprometida. La misma situación se observa en la cuenca de Salado, en este caso la ganadería y lechería, también pasan su peor momento.
Puntualmente tiene que ver con los distritos de Lobería, Necochea, Balcarce, entre otros, donde los suelos se encuentran saturados por las lluvias que superaron en las últimas semana los 200mm, afectando las 800.000 hectáreas destinadas al trigo y la cebada. La primera estimaciones de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, señalan una pérdida del 20% en una primera instancia, pero que puede aún ser mayor.
Se trata de campos que por su capacidad permiten rendimientos promedio de 3 toneladas por hectárea. Desde la Chacra Experimental Barrow del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), reconocieron que una parte de la cosecha ya se arruino, sin embargo aclararon que lo que quedo fuera del agua sigue su evolución. Y es que en este punto remarcaron que quizás el productor deberá optar por agregar más fertilizantes o por el contrario dejar que siga su proceso, con la consecuencia de tener al final de la campaña un baja en el rendimiento.
“Pero a la fecha es muy prematuro hablar de una caída, dado que todo se define en noviembre y para eso falta mucho”, agregaron.
En la misma línea se ubicaron las fuentes consultadas del Ministerio de Agricultura, donde desestimaron pérdidas importantes y por el contrario manifestaron que eso no significaría una salida menor de permisos de exportación.
Frente al estado de gravedad, la provincia convocó a los productores. El mismo estuvo encabezado por el gobernador Daniel Scioli, quien sostuvo que “prácticamente la mitad de la provincia está inundada”. En el mismo participó el ministro de Asuntos Agrarios, Alejandro Topo Rodríguez, que en diálogo con este diario, alertó de las complicaciones de los pequeños y medianos tamberos ubicados en el centro de la provincia, para los cuales habrá beneficios impositivos y líneas de crédito. Además adelantó que se esta tramitando el pedido a Nación para declarar también la emergencia en esa instancia.
La situación produjo que muchas reservas forrajeras queden bajo el agua, impidiendo la alimentación de los animales en especial de los vacunos. Los que pudieron sacar la hacienda tuvieron la suerte de mandarlo al Mercado de Liniers, los que no, significara la mortandad de los mismos o enviarlos con menor peso. La merma se vio claramente ayer donde hubo una baja del 38% respecto de la semana pasada. Esto generó un aumento en los valores con precios máximos para el novillo y el ternero de entre 23 y 22 pesos el kilo vivo, respectivamente. Por lo pronto habrá que esperar. Las enfermedades son el principal problema para el trigo, algo similar paso dos campañas atrás, sólo que esta vez sería peor.
Los productores ya perdieron u$s1.250 M por la fuerte retención de sus porotos
Las noticias siguen siendo malas para el productor sojero. La fuerte retención de sus 26 millones de toneladas todavía sin vender, implican a la fecha una pérdida de u$s1.250 millones en ingresos directos.
Según un relevamiento de Kimei Cereales, el sojero deberá al menos tener un tipo de cambio de $9.5 para volver a ver los precios de principios de junio cuando el poroto alcanzó los u$s321 la tonelada. Hoy se ubica en los 273 dólares, esto quiere decir que en el camino se quedaron 48 dólares por tonelada de ganancia.
Si el mismo se pasa a pesos, se observa claramente que meses atrás el valor de la tonelada era de $2.592, a un tipo de cambio de $8.074. Hoy con un dólar a $8.394, el valor pasa a ser de 2.292 pesos. Esto quiere decir que para volver a la primera instancia debería el dólar valer 9.5 pesos.
El productor espero que algún evento climático elevara los precios de la soja en Chicago, pero éste no llego. Es más Estados Unidos, sigue dando números favorables sobre el estado de los cultivos, lo que lo acercan a una producción de 104 millones de toneladas.
Una cosecha que estará en el mercado en noviembre, cuya posición precisamente viene mostrando la evolución de la campaña norteamericana. Ayer cerró su cotización en u$s364, lo que marco una baja del 1,6 por ciento. Para los operadores, éste debería alcanzar los 350 como piso.
El mismo panorama se puede observar en la plaza local donde la soja para mayo 2015 se pagó en 249 dólares, mostrando una caída del 1,6 por ciento.
La no venta de la oleaginosa ya genera una capacidad ociosa en las fábricas del 30 por ciento.
Se espera sin embargo en breve una venta importante de soja para empezar a encarar la siembra, el mismo deberá estar 20% más que los 5.8 millones que se comercializaron en la campaña pasada. La coyuntura obliga al productor a afinar el lápiz por el alto costo del dinero. Un costo que no tenía en cuenta.

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