Un joven burló la custodia en el hospital y fue arrestado. Preocupa la seguridad.
La madrugada de ayer, además, se vio también atormentada por la presencia de un joven de 26 años que nadie sabe cómo llegó hasta el séptimo piso, donde se encuentra Berlusconi, supervigilado por su escolta de agentes especiales, que en total comprende un centenar de guardaespaldas divididos en turnos. Fue de inmediato detenido y trascendió que -como el agresor Massimo Tartaglia, que le pegó con la estatuilla causándole la rotura de la nariz y dos dientes, además de hacerle un profundo corte en los labios¿ el joven venido desde Turín padece problemas psíquicos.
No se ha dado su nombre. Llegó a las dos de la mañana y dijo que venía a ver a Berlusconi para desearle una pronta recuperación. Es al parecer un simpatizante, pero había dejado su automóvil en el subsuelo del hospital y allí los agentes descubrieron dos palos de hockey ("juego al hockey", se justificó) y un par de cuchillos. Encima no llevaba ni armas ni objetos eventualmente peligros.
Igual lo llevaron a la jefatura de policía donde lo interrogan. Que se sepa no ha sido liberado, pero tampoco formalmente arrestado.
La madrugada del miércoles produjo otro sobresalto. Fue hallada a las tres de la mañana una bomba en un corredor de la Universidad Bocconi, una institución privada de gran prestigio internacional especializada en asuntos económicos. El artefacto contenía tres kilos de explosivos y estalló solo el detonador. A esa hora hubiera causado daños materiales porque no había gente en la Universidad. El atentado fallido fue reivindicado por un grupo anarquista. No tiene relación directa con Berlusconi, pero en el clima que se vive es una noticia inquietante.
El médico del jefe del gobierno italiano dijo que Berlusconi debe abstenerse de participar en eventos públicos durante quince días. Esto quiere decir que el primer ministro no viajará a Copenhague para participar de la Conferencia Mundial sobre el clima, ni dará la tradicional conferencia de prensa en Roma sobre asuntos italianos e internacionales.
Berlusconi sigue alimentándose "con fatiga" porque tiene la boca y la cara inflamadas. A veces le suministran alimentos por sonda. El doctor Zangrillo dijo que il Cavaliere "está extremadamente determinado a continuar su acción política y gubernamental". Su portavoz, Paolo Bonaiuti, declaró que "por fortuna la necesidad de reposo del primer ministro será facilitada por la Navidad y el Año Nuevo que pasará con su familia".
Su segunda esposa Verónica Lario, que se separó y pidió el divorcio en abril, no fue al hospital a ver a Berlusconi pero le escribió una carta en la que le dice que está "dolorida" por lo ocurrido.
Una llamada que el premier esperaba con ansiedad se produjo ayer. Venía de Washington y del otro lado de la línea Barack Obama lo saludó calurosamente. Su vocero dijo que Obama lo encontró "en óptimas condiciones de espíritu".
El juez que sigue la causa por la agresión del domingo, ordenó ayer que Massimo Tartaglia, de 42 años, que se confesó autor del ataque, siga encarcelado. Sus abogados piden transferirlo a una comunidad psiquiátrica. Hace 10 años que se encuentra en tratamiento por su desequilibrio mental.
Hoy se reunirá, además, el Consejo de Ministros y el ministro del Interior, Roberto Maroni, dijo que se aprobarán medidas pero no prohibiciones o leyes restrictivas especiales para las trasmisiones por Internet, como se había anunciado, para oscurar los sitios que incitan a la violencia contra Berlusconi o en su favor.


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