Osella reaseguró su liderazgo radical en todo el departamento. Octavio Valdés perdió luego de 13 años de caudillismo.
Ganó con el 90% de los votos sobre Aldo Ferizín, ignoto dirigente radical que intentó vanamente medir fuerzas con un caudillo territorial como es Osella.
En cambio, Ituzaingó mostró una realidad diametralmente opuesta a la goyana. Hasta en lo climático porque allí no llovió y los comicios fueron muy reñidos, Eduardo Burna logró por tan sólo 78 votos destronar a Octavio Valdés, un veterano jerarca radical ituzaingueño que parecía invencible hasta hace meses.
Ambas realidades opuestas pero coincidentes en la matriz partidaria fueron el corolario de un proceso normalizador lleno de grises, tras más de tres años de intervención desde el Comité Nacional.
También San Cosme y Paso de Patria fueron a las urnas pero sólo eligieron delegados para la Convención Provincial, organismo partidario, ambas jurisdicciones pasaron casi desapercibidas ante las dos localidades mencionadas más arriba.
Tanto Burna como Osella asumirán la semana próxima, el lunes venidero, al igual que el senador Sergio Flinta como nuevo presidente del radicalismo correntino y el concejal Norberto Ast, en la misma fecha se convertirá en el flamante conductor del comité Capital.
Partido y alianzas fuertes
Pocas horas después de concluidos los comicios el flamante titular de la UCR provincial, Sergio Flinta, salió a expresar su beneplácito por la tarea cumplida. Refiriéndose al proceso normalizador del radicalismo: “Buscamos un partido fuerte, con socios fuertes para alianzas fuertes”, en un claro mensaje hacia el espectro político vernáculo con vistas a 2011.
El legislador provincial destacó la participación de afiliados en las localidades donde hubo competencia electoral, para hablar después de su correligionario en Ituzaingó, Eduardo Burna, “los resultados tienen que ver con lo que la gente manifestó, las internas se dieron sin conflictos, trasparentes, claras”, dijo.
En líneas generales aseguró que “el balance es positivo, de aquí en más no quedan cosas por resolver en el comité”, señaló para pedir “mesura” al intendente Manuel Valdés de Ituzaingó. “Deberá tenerla para poder acercar posiciones entre las partes ganadoras y perdedoras”.
Padrones vacíos
En Goya como en Ituzaingó se repitieron problemas con los padrones, históricos afiliados que al momento de votar no se encontraron en las listas.
La responsabilidad fue atribuida a la Justicia Electoral.
Ituzaingó: el traspié de un caudillo
Octavio Valdés fue figura el domingo pasado, la derrota electoral a manos de su correligionario Eduardo Burna lo puso en una encrucijada tras trece años de liderazgo en Ituzaingó. “No esperábamos perder”, se sinceró por varios medios radiofónicos de esta capital. Y dijo que aún no sabe qué hará de su vida política, sí trató de cargarle presión a su triunfal adversario: “Deberá asumir la responsabilidad de mantener la estructura que desde el año 1997 no ha perdido una elección”, dijo.
El veterano caudillo ituzaingueño gobernó durante dos períodos consecutivos la Comuna de esa localidad, luego lo sucedió su hermano Manuel que actualmente ocupa la administración municipal por segundo período también consecutivo.
Justamente por esos lazos de parentesco es que Burna dijo que el radicalismo en Ituzaingó se convirtió “en algo de familia”. Cargó de esa forma a su rival, “siempre tuvo ejercicios poco democráticos tanto en el partido como en la gestión municipal”.
Lo familiar y político de los Valdés llegó hasta la Administración provincial, el ministro de Gobierno Gustavo Valdés es hijo de Manuel y sobrino de Octavio, asumió en la cartera el 10 de diciembre de 2009.
Para la intervención el saldo es positivo
Uno de los interventores del radicalismo provincial, Carlos Urlich, calificó de “positivo” el proceso eleccionario del domingo último en los tres distritos donde hubo comicios para elegir autoridades distritales y representantes para la convención provincial. “Teniendo en cuenta que éste es un partido que venía complicado, los resultados fueron positivos ya que pudimos normalizar”, dijo a menos de una semana de terminar su mandato designado por el Comité Nacional del radicalismo.
Explicó a su entender que no se trata de “un problema de los afiliados”, sino de “un problema dirigencial”. Para Urlich “lo importante es que estén juntos intendentes y legisladores bajo un partido unificado”.
Criticó en el final de sus declaraciones a “los que se enojan y no quieren que haya una UCR orgánica”, señaló en ese sentido que “Corrientes es una república aparte”, por el nivel de enfrentamiento que hay en la dirigencia política local.




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