Las diferencias entre Zarrabeitia y Silva quedaron al descubierto tras el cambio en el organigrama y la reciente creación de la Secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano. Mirá el video del procedimiento en que cerrajeros rompen la puerta de acceso a la oficina de Silva.
Al parecer, el nuevo organigrama que entró en vigencia el miércoles sirvió para profundizar las diferencias. Ese mediodía, por protocolo se sentaron uno al lado del otro en la primera fila de la Sala de Situación. Fue en la previa al juramento que les tomó el intendente Ponce en sus nuevas funciones. Los dos continuaban como secretarios, pero Zarrabeitia concentró más poder porque a Servicios Públicos le adicionaron la cartera de Obras Públicas, que justamente estaba a cargo de Silva. Mientras que a su colega le tocó un área nueva: la Secretaría de Vivienda que absorbía a Desarrollo Urbano, una repartición que hasta ese momento estaba conducida por Carlo Barbaresi.
Después del acto, Silva -el dirigente que puso el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en el gabinete municipal- viajó a Buenos Aires. Pero no por cuestiones familiares ni por vacaciones, sino para encarar gestiones municipales. Mientras tanto la herida por no haber podido inaugurar antes de fin de año las primeras 42 viviendas de la gestión Ponce no lograba cerrar.
Por eso, Silva preveía la embestida a su oficina y a la de sus colaboradores en busca de información sobre qué le falta al barrio bautizado como “Néstor Kirchner” para ser entregado. Y dejó instrucciones para que nadie accediera a su oficina durante su ausencia.
La directiva la hizo saber la directora de Planeamiento y Proyecto de Vivienda, Constanza Giménez Nasseta, ante Zarrabeitia, el asesor legal André Bazla, y el escribano Fernando Cangiano. La comitiva se completó con el director de Sistemas Informáticos, Alfredo Loyola, y Facundo Cañas Morsino, quien ocupa la Dirección Técnica de la Asesoría Letrada. “No tengo autorización para que entren. Deben aguardar hasta el lunes que vuelve el secretario", dijo la arquitecta, según consta en el video al que tuvo acceso El Diario.
En las imágenes se ve que Giménez Nasseta no está sola en esa posición. También es acompañada por el director de Vivienda, Carlos Puertas, y por el secretario privado de Silva, Saulo Natanel Orozco. Pese a que los dos primeros también habían jurado el miércoles, trabajaban junto a Silva desde el 10 de diciembre de 2011 en la por entonces Secretaría de Obras Públicas. Esa actitud es la que habría inclinado la balanza para ser removidos en el acto a través de un decreto de Ponce, el mismo que los había felicitado y deseado éxitos 48 horas antes.
Pese a la oposición, que quedó expuesta en un acta, la comitiva municipal completó su misión. Para ello, buscaron a un cerrajero y a ayudantes para intentar ingresar primero por la puerta principal de la oficina de Silva y luego por el acceso lateral, que da al patio interno del viejo edificio de San Martín entre Ayacucho y Belgrano. El trabajo fue con destornillador y martillo. Pero como tenía una traba interna, debieron romper uno de los vidrios a martillazos para poder entrar. Lo mismo ocurrió con el despacho de la Dirección de Vivienda.
Al mismo tiempo, Loyola avanzaba con el propósito de copiar toda la información que estaba en los discos rígidos de cuanta computadora encontraba. Incluso un empleado, Martín Alejandro Díaz, denunció en la Comisaría 1ª que hicieron el mismo trabajo en una notebook de su propiedad, bajo la intimidación de Bazla. En cambio, el asesor letrado dijo a este matutino que la tarea encarada por el director consistía "en hacer un relevamiento de los equipos informáticos en todas las dependencias".
Los despedidos aseguraron ante la Policía que sufrieron presiones, hostigamientos y violencia verbal desde las 9:30 hasta las 16. Media hora más tarde empezaron a declarar individualmente en la Comisaría 1ª. Pero Giménez Nasseta y Puertas evitaron hablar con los tres medios que esperaban conocer su versión de los hechos y lo postergaron hasta después de reunirse con Silva, en ese momento en pleno regreso a San Luis.
Sin embargo ayer al mediodía El Diario fue hasta la casa de Silva, atendió su mujer y la que salió a dar escuetas explicaciones fue otra vez la arquitecta Giménez Nasseta, quien prometió convocar a la prensa una vez terminada la reunión. Hasta el cierre de esta edición, la invitación no había llegado.


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