Se reunió en Roma con el canciller Frattini y confirmaron la visita de Berlusconi en marzo
ROMA.- Borrón y cuenta nueva. Después de varios años de malas relaciones con Italia debido al conflicto por los bonistas ("tango-bonds"), el canciller argentino, Héctor Timerman, anunció ayer aquí el relanzamiento "a todos los niveles" de la "rica e histórica" relación bilateral, luego de reunirse con su par, Franco Frattini.
"Fue un encuentro muy positivo y hay un interés muy fuerte de participar y de relacionarse con la Argentina", aseguró a La Nacion el canciller, que se declaró "muy optimista" ante las nuevas perspectivas bilaterales. "No hay sensación de preocupación por la Argentina: ven al Gobierno fuerte y muy establecido, con los problemas que enfrenta todo gobierno, pero no con un panorama de crisis", confió.
Timerman fue recibido por Frattini en la Farnesina -un imponente edificio de arquitectura mussoliniana, sede de la Cancillería-, justo en medio de una grave crisis política para el gobierno de Silvio Berlusconi, que el martes próximo se someterá a un crucial voto de confianza.
El canciller argentino, que ya se había reunido con su colega italiano en septiembre pasado en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, adelantó que Berlusconi viajará a Buenos Aires a mediados de marzo. Tendrá reuniones bilaterales de tipo económico y político de alto nivel, que "no se hacían desde 2006", subrayó.
A partir de 2003-2004, cuando comenzó a negociarse la deuda argentina en default, la fraterna relación bilateral se precipitó a uno de los niveles más bajos de su historia.
Timerman, que no tocó con Frattini el tema de la incierta crisis italiana ni la cuestión del "huracán" WikiLeaks, contó que habló de las negociaciones que la Argentina está llevando adelante con el Club de París. "Italia tiene mucho interés en ayudar a la Argentina a culminar con éxito este camino que hemos iniciado con negociaciones directas sin el Fondo Monetario", dijo. "Hay mucho interés de las industrias italianas en que una vez superado esto puedan volver a obtener financiamiento para invertir en la Argentina", agregó, al destacar que también conversaron sobre un posible acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Al respecto, se manifestó confiado en que a mediados de 2011 pueda cerrarse, "siempre y cuando logren superarse las asimetrías agrícolas".
Antes de embarcarse hacia Buenos Aires, el canciller Timerman inauguró "Ausencias", una muestra fotográfica sobre la dictadura militar argentina. También anunció que se firmará un acuerdo bilateral de apertura de archivos para documentación relativa a casos de graves violaciones de los derechos humanos en ese período. "Italia está muy entusiasmada con eso", dijo Timerman, que en su viaje relámpago almorzó en la embajada argentina de la Piazza dell'Esquilino con empresarios italianos.
Entre ellos estaba Paolo Baratta, el presidente de la Bienal de Venecia, con quien la conversación giró en torno de la inminente obtención de un pabellón argentino permanente en el predio de los Arsenales de la ciudad de las góndolas, algo que constituirá una plataforma privilegiada para la proyección de las artes visuales y de la arquitectura argentinas.

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