Personal de Vialidad trabaja desde el jueves en el barrio ubicado a la vera del Paraná, con la consigna de elevar el nivel del terreno, en el que se instalarán casillas nuevas para las familias afectadas por la creciente. La labor debería completarse en tres días.
La premura, aseguran, se vincula por un lado por la emergencia de reubicar a las familias que en primera instancia se evacuaron a la escuela 299, y que desde hace una semana terminaron trasladadas a los pabellones del ex Regimiento 9 como refugio, hasta tanto se puedan reconstruir nuevas casillas y regresar al barrio.
Pero, como era esperable, el trabajo que en principio consistiría en rellenar con tierra el terreno para nivelarlo dado que es una zona eminentemente inundable, requiere ahora de obras complementarias, que surgen de la necesidad de poder hacer habitable un espacio que, ya desde antes de la creciente, era inhóspito para vivir.
“Además de elevar el terreno, estamos construyendo cámaras y canalizando desagües, porque todo el barrio recibe el efluente de aguas servidas que, por la nivelación del terreno, desciende desde la parte más alta hacia abajo”, explicó en el lugar el ingeniero al frente de la obra.
En pleno domingo, un movimiento intenso de camiones con tierra se descargaba en el sitio, y los trabajadores alternaban tareas. Asimismo, explicaron que a la obra deberá agregarse la construcción de una defensa “de palo de pique”. “Esto significa que a la parte más cercana al río se le adosará una estructura apuntalada con maderas, de modo que no se erosione con el tiempo y que, si vuelve a subir el río, la zona quede menos vulnerable”, aclararon.
Según planean, una vez que las obras estén finalizadas, desde las delegaciones de Defensa Civil y Desarrollo Humano se ocuparían de instrumentar la entrega de los materiales con que construirán casillas nuevas para las 16 familias evacuadas, que aguardan todavía poder reubicarse, esta vez en las instalaciones del ex Regimiento. “Se harán casillas nuevas con núcleos húmedos”, puntualizó el ingeniero, a la vez que explicó que ahora estas familias tendrán en sus viviendas, aunque precarias, la posibilidad de contar con instalación de cloacas rústicas, y electricidad.
Por otra parte, la plazo fijado para el 1 de agosto tiene que ver con la fecha en la que pretenden realizar también la inauguración de la avenida Jorge Romero, que conecta a la avenida Tte. Ibáñez a la altura de Elías Abad con la Costanera Sur.
Así, con doble apuro, los trabajos no cesaron durante el fin de semana, mientras en el barrio los vecinos que habitan el Caridi pero que no fueron directamente afectados por la creciente miran el avance de los trabajos con cierto recelo.
Es que entre los habitantes de esta barriada creció, así como avanzó el río, una disputa con raíz en la necesidad.
Mientras que los evacuados vieron a sus precarias viviendas cubiertas de agua, quienes viven algunos metros más arriba no dejaron sus hogares. Y ahora, critican a los evacuados por los pedidos que plantearon al Gobierno en requerimiento de viviendas donde trasladarse, y que si bien no consiguieron la asignación de casas del INVICO (como era su pretensión al principio), obtendrán casillas con instalaciones de sanitarios y energía, cosa que antes no tenían.
En varias ocasiones, consultados por este medio, tildaron a las familias evacuadas de “avivadas”, pero pese a los recelos admitieron que los trabajos beneficiarán con una calidad de vida un poco mejor a todo el barrio.
Por su parte, quienes dejaron el barrio con sus casillas bajo agua esperan que las obras se terminen para volver a rearmar su vida y sus viviendas, muy cerca del Paraná.
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