El intendente y su partido vecinal repitieron el desempeño electoral de cuatro años atrás, cuando alcanzaron el gobierno municipal.

Gustavo Pulti no obtuvo un 43 por ciento de los votos según los militantes de su partido proclamaban durante el escrutinio. Tampoco llegó al 40 o 38 por ciento según indicaron los medios locales desde la pasada medianoche, en base a los mismos voceros.
El caudal de votos real de Gustavo Pulti ha sido del 33 por ciento. En estas primarias, suerte de gran encuesta con vistas a las elecciones generales de octubre, el intendente y su partido vecinal, resueltamente alineados con la línea de poder que viene desde Cristina Kirchner y Daniel Scioli, repitieron el desempeño electoral de cuatro años atrás, cuando alcanzaron el gobierno municipal.

No es poco y es natural que el jefe comunal esté satisfecho, ya que en su caso, si de la voluntad expresada en las urnas se trata, no hubo desgaste no obstante la exigente gestión administrativa.

La distorsión informativa, que lamentablemente se ha producido, parte de una circunstancia que merece una explicación: en la misma jornada de las elecciones hay una falta de datos oficiales, en razón de que tras el escrutinio en los mismos lugares de votación, las autoridades de mesa introducen las boletas de los sufragios emitidos y las planillas dentro de las urnas y éstas, custodiadas, van hacia La Plata, precisamente hacia la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires, donde primero se cargan los datos de las planillas, que de manera completa recién se conocen durante la jornada del lunes, y donde luego se hace, en un plazo más largo, el escrutinio definitivo.

Los medios, como naturalmente deben informar al momento, quedan en consecuencia dependiendo de los cómputos que dan a conocer las fuerzas políticas en base a las planillas de sus fiscales.

Las cosas siempre fueron así en Mar del Plata. Los más veteranos en el oficio periodístico recuerdan, mejor dicho "añoran", a aquel equipo del viejo socialismo encabezado por el contador Ricardo Junco, que daba la información más confiable respecto del desarrollo del escrutinio en la ciudad, siempre coincidente con los datos oficiales que recién habrían de llegar al día siguiente.

Pero Junco ya no está, y la vocación y precisión de aquel veterano dirigente socialista parece haber sido reemplazada por la ansiedad o picardía mediática de los políticos de hoy. Ahora, en los momentos más tensos del domingo, los informantes de los distintos "bunkers" parecen competir por dar a conocer las tendencias que más los favorecen. La historia electoral argentina recuerda algunas anécdotas risueñas sobre esta actitud como la del aquel anuncio de Alberto Rodríguez Saá diciendo "estamos ganando en una mesa de Necochea".

Tal vez haya sido este entusiasmo el que produjo la última distorsión: atribuirle a Pulti hasta 5 y 7 puntos más de los que había obtenido, induciendo a los medios a dar un porcentual superior al real.

Fueron primarias y no estaba en juego la elección definitiva de concejales: ¿Qué hubiera sucedido ayer si ese hubiera sido el caso?

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