Mientras los quinteros de Etcheverry caían en la cuenta de que la planta de tratamiento de residuos finalmente sería emplazada en su localidad, desde lo más privado de la gobernación de la provincia de Buenos Aires las preocupaciones transitaban por otro lado: no dejar trascender lo que podría convertirse en un verdadero blooper del gobierno sciolista.
A pesar de la importante cantidad de funcionarios presentes en el lugar -tales como el director ejecutivo del OPDS, José Molina, y los intendentes Pablo Bruera (La Plata); Enrique Slezack (Berisso); Mirta Sargiotti (Brandsen); Mario Secco (Ensenada); y Héctor Equiza (Punta Indio)- el hecho ocurrió sin demasiados miramientos.
En ese marco, el vehículo oficial habría sido estacionado normalmente frente a las puertas de la gobernación. Mientras puertas adentro Scioli hablaba de la importancia de la “regionalización” y sacaba a relucir logros de su gestión, afuera un clásico Passat color negro habría sido robado con la más increíble impunidad.
La denuncia fue realizada en la comisaría correspondiente a la jurisdicción. Según supo REALPOLITIK en exclusiva, el encargado de la seguridad del gobernador -a través de un compañero- habría comenzado las gestiones a la distancia para radicar la denuncia, con el objetivo de buscar el memorando momentos después.
Lo que más preocupaba al responsable de la custodia eran tres cuestiones. Por un lado, el posible destino del arma reglamentaria de uno de los efectivos que se encontraba dentro del vehículo. Por otro, la existencia de “algunos papeles de importancia” que el ladrón ya tendría en sus manos.
Claró está, su tercera obvia preocupación era que la noticia del bochornoso ilícito no llegara a los medios. (www.REALPOLITIK.com.ar)





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