Inseguridad: “tirón de orejas” para la policía

Inseguridad: “tirón de orejas” para la policía

Luego del fatídico fin de semana en donde murieron 6 personas, desde hace más de tres semanas no se registran muertes violentas en la ciudad. ¿Que cambió en la policía?. Medidas que llegaron tarde.

Marzo culminó teñido de sangre en nuestra ciudad. La inseguridad golpeó con particular crudeza; más allá que desgraciadamente los hechos delictivos son materia corriente en Mar del Plata y según algunos estudios privados el 85% de los marplatenses aseguran que ellos o algún miembro de su núcleo familiar fueron víctimas de algún delito en los últimos 12 meses.

Hubo 6 víctimas fatales en tan solo 5 días. Esta seguidilla de violencia y descontrol hizo sonar todas las alarmas del poder. El Intendente Pulti fue muy duro con la estructura policial, se reunió con el Ministro Granados, también recibió al comisario Matzkin y exigió “más resultados”.

Lo cierto es que a las evidentes falencias en lo relacionado a la prevención, se sumó la desidia o incapacidad en materia de investigación. La mayoría de los hechos ocurridos en ese fatídico fin de semana están impunes. En esos días se llegó a murmurar que la policía no tenía personal para afrontar la creciente ola delictiva.

Los reclamos de Pulti no quedaron en la órbita provincial, el intendente pidió a las autoridades nacionales que envíen efectivos para controlar la situación. La “inseguridad en Mar del Plata” ganó las primeras planas en los medios nacionales.

Esta situación generó la reacción de Daniel Scioli. El gobernador mostraba orgulloso los logros del “Operativo Sol” en nuestra ciudad. En un año electoral, Scioli no podía permitir que en su “segunda ciudad” se reclame la presencia de efectivos nacionales.

La “inestable” situación de Adrián Alveolite derivó en que el ex diputado Rodolfo Manino Iriart asuma al frente de Secretaria de Seguridad. También llegó a nuestra ciudad gente de estricta confianza de la cúpula de la estructura policial. Además se tomaron algunas medidas complementarias en el esquema funcional de la fuerza.

Desde algunos sectores políticos, estos movimientos fueron era una marcada “intervención” de la provincia en nuestra ciudad. Para otros en cambio, la provincia se estaba haciendo cargo de sus propias falencias.

Luego de ese fatídico fin de semana, que quedará marcado en la memoria de la aletargada sociedad marplatense, no se registraron nuevas muertes en ocasión de hechos delictivos.

Las frías estadísticas indican que hace 23 días no se registran “muertes violentas” en nuestra ciudad. Seguramente esto no debería ser noticia, y por lo tanto, solo se tomará como un dato que nos permite arribar a algunas conclusiones.

¿Cuál es la responsabilidad de las fuerzas de seguridad en nuestra ciudad en relación a la situación de inseguridad?.

Una lectura extremadamente simplista, nos permitiría afirmar que bastaba con un “tirón de orejas” y algunas medidas de control directo para que la actuación policial mejore.

Otra visión, un tanto más profunda y analítica, nos lleva a pensar que también ha sido una cuestión ligada a azar, puesto que en los últimos días se han producido hechos violentos pero el final no ha sido trágico. Más allá de las interpretaciones, las estadísticas “marcan la cancha”.

Sin lugar a dudas queda mucho (todo) por hacer, pero al menos, nos debemos preguntar: ¿Hacían falta tantas muertes para que las autoridades provinciales en materia de seguridad se pongan los pantalones largos?. Al parecer la respuesta es afirmativa.

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