La incertidumbre seguirá: más allá de que el diputado nacional Martín Insaurralde haya acompañado a su bloque del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados, el pase al Frente Renovador no estaría cerrado.
El diputado nacional del Frente para la Victoria Insaurralde acompañó a su bloque en tres votaciones en la Cámara Baja nacional: el cambio de jurisdicción de la negociación con los tenedores de bonos que no entraron en el canje de deuda; la ley de abastecimiento y la semana pasada, la reforma al Código Civil. Con esto, las versiones del pase del ex intendente de Lomas de Zamora al Frente Renovador parecían haberse enfriado.
Incluso, el propio Massa salió a dar un reto público que se estima que fue para su par del kirchnerismo, más allá de que no lo haya mencionado. “Nosotros, desde el Frente Renovador, marcamos una posición muy clara, una posición de rechazo a la Ley, no por el rechazo en sí mismo, sino porque entendemos que el camino elegido es un camino incorrecto”, había señalado tras la votación de la Ley de Abastecimiento.
Ante esto, parecían quedar en offside el titular de los Petroleros, Alberto Roberti; el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y el histórico dirigente Osvaldo Mércuri daban por hecho el pase. Y por supuesto, las huestes de Giustozzi se jactaban de tener la razón y veían la interna bonaerense del massismo con un rival de peso menos. Todo volvía a foja cero: Massa por su lado e Insaurralde como virtual precandidato a gobernador bonaerense del actual jefe provincial, Daniel Scioli.
Pero…
“No está dicha la última palabra. Se manejan los otros tiempos. A Martín le gustan las sorpresas”, señaló una fuente cercana a Insaurralde. Con lo cual, si desde las huestes del diputado hoy kirchnerista no dan por cerrada la puerta, significa que todavía continuará el estado de incertidumbre por el pase del posible candidato a gobernador bonaerense al espacio rival.
Con respecto al porqué Roberti, Posse y Mércuri daban por hecho el cruce de vereda de Insaurralde, desde las huestes del ex alcalde lomense consideraban que formaba parte de una estrategia dentro de la interna massista.
“Giustozzi genera mucha resistencia. Massa tiene intereses de que Martín se sume. Él armó su frente una semana de las elecciones (legislativas de 2013)”, recordó.
En esa oportunidad, el pase de última hora fue el de Giustozzi, que secundó a Massa en la lista que ganó las elecciones del año pasado. El ex intendente de Almirante Brown sería el principal damnificado en la llegada de Insaurralde, quedando este como el mejor posicionado para la carrera a la gobernación bonaerense por el massismo. De por sí, en esta contienda ya están anotados Posse y el ex jefe provincia Felipe Solá
Con respecto al reto de Massa, aseguran que no es algo que sea hiriente; sino propio de la política y de los posicionamientos actuales, no los futuros. “Es lo que (Massa) tiene que decir. Martín hoy está en el FpV”, justificaron.
Desgaste con el sciolismo
Lejos o cerca, frio o caliente, la incertidumbre del supuesto pase del diputado kirchnerista al massismo trajo como consecuencia fuego cruzado entre sciolismo e insaurraldismo. En diálogo con este medio, la semana pasada, el intendente interino de Lomas, Santiago Carasatorre, protestó sobre la suspensión de obras hídricas en el Distrito que tenían que ser financiadas por el gobierno provincial.
No solo reaccionaron los comandados por Insaurralde. Los soldados sciolistas salieron a atacar al diputado nacional por su exposición mediática. “No es cuestión de estar bailando y cantando, sino de prepararse para gobernar”, afirmó en los medios nacionales Santiago Montoya, presidente del Grupo Provincia.
La vereda en la que esté el lomense “dependerá de qué país va a ser ganador en 2015, que Nación quiere cada uno”, aclarando que Insaurralde observaría su jugada para fin de año. Asimismo, acusaron el golpe atestado por el funcionario sciolista oriundo de Córdoba.
“Dependerá también si el Sciolismo se convierta en una consigna o en Montoya”, agregando que “a igualdad de trato, Martín verá”.
Pero también añadieron que “Massa no estaba en los niveles que estaba antes”, como para que quede en claro la zona intermedia en la que están. La interpretación que se puede hacer es que el caudal electoral y la instalación de Insaurralde es un motivo para exigir condiciones y tiempos y para enfatizar que su peso en votos es un capital propio será depositado en el posible presidenciable que más le convenga a su marcha a La Plata.
Por lo pronto, desde el insaurraldismo confirmaron la existencia de una mesa operativa que está trabajando hace dos meses; en cambio aseguraron que es una posibilidad que todavía no fue definida la construcción de una fuerza bonaerense. De concretarse este armado, el diputado estaría reclutando una tropa autónoma de escala provincial a sus órdenes y lista para encolumnarse donde él lo disponga; sea Scioli o Massa.
Con el posible cruce de vereda y su nombre ya instalado, la teoría previa a los comicios de 2013 de que la figura de Insaurralde se diluiría en la Cámara de Diputados quedó descartada. Hoy, es el que establece una incertidumbre en la agenda política seguiría hasta fin de año. Un juego que otros dos personajes involucrados –Scioli y Massa - saben juga







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