Darío Giustozzi le puso palabras. Indignado por la posibilidad de perder su plataforma como candidato a gobernador del Frente Renovador, salió a enchastrar a Martín Insaurralde con el caso Ciccone. Envalenatonado, afirmó sin más que el lomense era el “principal socio político” de Amado Boudou, citado a prestar declamación indagatoria en la causa por la quiebra de la imprenta.
Por eso largaron esta campaña. En las calles porteñas ya se ven fotos de Insaurralde y Boudou juntos, bajo el lema “Enamorados del modelo”. Tiene las firmas “MI” –tal es eslogan de campaña del lomense- y el sello del FpV.
La curiosa cámara de NOVA captó la imagen en la intersección de Avenida Córdoba y Esmeralda, en el centro porteño. Nadie se hace cargo de esta curiosa campaña. Así como el lomense niega a su ex partido político.
Es que si se concretara el desembarco del novio de Jésica Cirio al Frente Renovador, Giustozzi perdería la oportunidad de presentarse como candidato a gobernador en 2015. Con las encuestas en la mano, en el búnker massista quieren a Insaurralde, a quien ven ya “instalado”, a diferencia del poco elocuente hombre de Almirante Brown.
“Manijeada” o no, las acusaciones de Giustozzi no dejan de ser ciertas. Antes de que estallara el escándalo Ciccone, Insaurralde y Boudou se mostraban como lo que eran: socios. Las visitas del vice a Lomas de Zamora eran frecuentes, y el entonces intendente se presentaba ante quien quisiera escucharlo como un hombre que respondía a Boudou.
Caído en desgracia, el lomense olvidó al vicepresidente. Y Cristina Kirchner lo puso a resguardo al ungirlo como el primer candidato de la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Hoy Insaurralde habla como si desconociera a Boudou. Pero el camino en común quedó. Y de eso se agarran ahora en el giustozzismo para evitar el pase. Lo calculan como “el pase del año”. Aunque “MI” haya estado “enamorado del modelo”.






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