Después de varios traspié que provocaron mucho enojo en el entorno de la presidenta, el diputado nacional intenta hacer buena letra para tener una chance en 2015. Quiere ser gobernador y la única que le queda hoy por hoy es jugar fuerte para el kirchnerismo.
"Estoy a favor de la policía local, siempre lo dije. Pero de una policía que esté cerca del vecino para cuidarlo y protegerlo...", twitteó el lomense, y luego añadió "no para pegarle a pibes que hacen trabajos solidarios en barrios humildes!!!".
El hombre necesita volver a conseguir la confianza de aquellos que le dieron la espalda, y para eso necesita volver a mostrarse bien kirchnerista.
Como es sabido, la carrera política de Insaurralde comenzó el día que Cristina Fernández, lo eligió como cabeza de la lista de diputados nacionales por la Provincia. Si bien ya tenía una historia en Lomas de Zamora, como intendente, y una historia personal a partir de su enfermedad, hoy superada, la “popularidad” comenzó con su inscripción en las boletas del FpV.
Ahora, Insaurralde quiere llegar a la gobernación bonaerense, aunque su estrategia ha mostrado algunas variables distintas de la de otros candidatos. El legislador nacional juega todo el tiempo entre los límites que impone el kirchnerismo.
La foto con Sergio Massa tras la derrota en los comicios, algunas declaraciones críticas y su noviazgo de alto contenido mediático fueron parte de un menú poco apropiado para la jerga K.
Pero Insaurralde inició el año con renovados bríos, y un acuerdo fuerte con el Gobernador, que, tal como hace con otros candidatos, le dio vía libre a sus aspiraciones.
“No tengo nada en común para hacer un asado con Massa”, dijo el diputado cuando se lo consultó sobre un posible encuentro con el jefe del Frente Renovador, ya que ambos tienen actividades previstas en la costa.
Respecto de su candidatura provincial, indicó: “La conducción se define con los votos. Las candidaturas se resolverán recién a fin de año o el año que viene; tenemos un año y medio de gestión por delante”.
No obstante, arengó la figura de la Presidenta: “Cristina es mi conductora, ella decidirá, yo siempre soy un soldado”. Lo que se dice un regreso público a la raíz del auténtico kirchnerismo.



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