“Soy inocente y va a quedar demostrado en el juicio”

“Soy inocente y va a quedar demostrado en el juicio”
El policía procesado, ahora en libertad, contó a Diario El Zonda cómo fueron sus días de encierro en el Penal. Además, habló de la causa judicial que se inició por el histórico secuestro de 33 kilos de droga en el año 2009.
Después de dos años y cinco meses, el oficial Néstor Agüero, quien fuera el segundo jefe de Toxicamanía cuando lo detuvieron a los días de que había participado del secuestro de un cargamento de 33 kilos de droga, habló a tres días de haber obtenido la excarcelación. Por el hecho, la Policía detuvo a Roberto “el Manteca” Agüero, un importante narco local, su novia y un empleado judicial.

Sereno, tranquilo y convencido, Agüero recibió a Diario El Zonda en su casa y junto a su familia.

¿Cómo vivió el encierro en el Penal?

Fue bastante duro, difícil, fuera de lo común, porque uno no está acostumbrado a esas cosas. Muy doloroso para toda la familia, tuve mucho sufrimiento. Pero conté con el apoyo de mi esposa, mis hijos, mis cuñados, mis suegros, mi madre, mis hermanos, muchos amigos colegas, todos estuvieron al lado mío.

¿Es inocente?

Sí, soy inocente. Estoy tranquilo porque soy inocente. Tengo fe de que se demostrará en el juicio que soy inocente.

¿Podrá demostrarlo en el juicio?

Sí, va a quedar demostrado. Siempre sostuve que soy inocente. Soy una persona que nunca tuvo relación con ningun tipo de delitos. Siempre me dediqué a trabajar. La institución policial me enseñó a trabajar siempre. Todo lo que tengo fue producto del trabajo. No necesito vincularme con la delincuencia bajo ningún punto de vista.

¿Ud. cree que le hicieron una “cama”?

En el juicio vamos a ventilar muchas cosas. Y ustedes (los medios) van a sacar sus propias conclusiones. Yo pase 2 años y 5 meses buscándole el porqué a esta situación. Llegará el momento en que se sabrá toda la verdad. Soy totalmente inocente. A mí me imputaron algo que nunca hice.

¿Por la envergadura de la causa, en la que investigó a “peso pesado” del narcotráfico, intuía o presentía que Ud. podía quedar detenido?

No había indicios. No me imaginé nada. Siempre trabajé. Me tomó por sorpresa. Nunca tuve relación con esa persona.

Actualmente, ¿cómo es su situación dentro de la Policía?

Por ley estoy suspendido. Estoy sin goce de haberes desde que me detuvieron. Ahora tengo que ver la situación administrativamente, pero hasta que no tenga resolución judicial, no sé si cambiará ahora que estoy en libertad. Por ahí puedo conseguir que la institución me llame nuevamente.

¿Cómo hizo su familia y usted para subsistir durante todo esto este tiempo?

Con mi familia y la de mi esposa, con mis amigos colegas. Algunos de ellos, me hicieron llegar cosas al Penal por intermedio de mi esposa. Fueron años muy difíciles para sobrevivir, pero siempre tuve la esperanza de que esto se iba a solucionar. Tengo la esperanza de que todo saldrá bien porque sé que nunca hice nada. Si hubiera hecho algo, a los primeros que les tengo que pedir perdón es a mis hijos.

¿Cómo fue la conviviencia en el Servicio Penitenciario?

Bien, con los incovenientes de la convivencia y los lógicos en un espacio donde no había mucho lugar para moverse. Tomaba mate solo, hacía mis oraciones, me encargaba de hacer el almuerzo a los que estaban juntos, hacíamos algún deporte.

¿Es muy creyente?

Sí, desde siempre. La fe me permitió sostenerme y no caerme en un lugar donde es difícil estar. Le cuento una anécdota. Yo fumaba mucho hasta que me di cuenta que eso no era vida. Pedí, oré para dejar el cigarrillo. Y lo conseguí, todo gracias a la ayuda de Dios y de mi voluntad.

¿Los primeros meses fueron duros en la cárcel?

Durísimos. Querer decir y querer demostrar. Decir que se estaban equivocando conmigo, porque no soy responsable de nada, eso es lo que más duele. Pero bueno, eso lo va determinar la Justicia.

¿Qué pruebas tuvo la Justicia para vincularlo a la causa?

Dichos de un delincuente, de Agüero.

¿Ud. lo conocía a Agüero?

Tenía conocimiento propio de mi trabajo de investigador pero no tenía ningún otro tipo de relación. Encima, tenemos el mismo apellido. Podría pensarse que había otro que se hacía pasar mí.

¿Todavía no hay fecha de juicio?

No, todavía no.

¿Debió dar una fianza para obtener su libertad?

Sí, 10 mil pesos. Mi cuñado entregó su movilidad.

¿Se siente policía todavía?

Sí, me preparé para eso, para ser profesional, para darle solución a la sociedad. Soy un tipo de trabajo. Siempre me consideré policía,

Por estos días, Néstor Agüero, aferrado a la religión Católica, tiene mucho para contar de sus días de encierro y de la causa, pero prefirió ser cauteloso. Por ahora, aguarda la disposición que pueda tomarse desde la Jefatura y de la Justicia para seguir adelante.

Comentá la nota