Informe de 2010 ya alertó sobre necesidad de acordar con la Nación

Informe de 2010 ya alertó sobre necesidad de acordar con la Nación
Un informe de la Caja de Jubilaciones elaborado por su titular, Osvaldo Giordano, en el año 2010 durante la gestión de Juan Schiaretti alertaba sobre la necesidad de lograr un acuerdo con la Nación antes de diciembre de 2011 para asegurar la sustentabilidad del ente previsional, con una proyección para el 2020 altamente deficitaria provocada ...
por la desigual relación entre los aportantes y los beneficiarios.

Al mismo tiempo revelaba como “negativo” el impacto producido por el régimen de jubilaciones anticipadas entre los años 2003 y 2006, sancionada en el segundo mandato de José Manuel de la Sota, que fue perdiendo “incidencia”, pero que mereció críticas desde el Gobierno nacional en el sentido que iba a contramano de las políticas que se diseñaron desde la Casa Rosada durante la gestión de Néstor Kirchner.

El estudio presentado por la Caja de Jubilaciones, alertaba que, a partir del año 2015, aproximadamente, comenzará a registrarse una creciente brecha entre las altas y las bajas previsionales, con un aumento importante en la cantidad de beneficiarios.

“A partir del año 2016 las altas jubilatorias prácticamente duplicarán a las bajas produciéndose un fenómeno de alta incidencia como determinante del crecimiento en el total de la población cubierta”, establece el informe que se denomina Sistema Previsional de Córdoba, Proyección 2010-2020.

En el punto de partida de la proyección -año 2010- se estima «una relación activo/pasivo de 1,9, es decir que se cuenta con poco menos de dos activos para financiar las prestaciones de cada jubilado o pensionado. Este ratio mejora en la primera parte de la proyección, llegando en el año 2014 a 1,98. El fenómeno está asociado a que mientras la población aportante mantiene el crecimiento de los últimos años, la cantidad de pasivos muestra cierta estabilidad». A partir del año 2015 el proceso se revierte, es decir que la cantidad de beneficiarios crece a un ritmo superior a la de los aportantes. «Esto deriva en un descenso en la relación activo/pasivo hasta ubicarse en un nivel muy parecido al observado al inicio de la proyección (1,87 hacia el año 2020)».

“La evolución financiera proyectada es un derivado directo del comportamiento que se proyecta en la relación activos/pasivos. En el año base, el sistema registra un déficit previsional puro (es decir, sólo considerando los gastos por pago de prestaciones y los ingresos derivados de aportes y contribuciones) del orden de los $ 1.230 millones. Esto implica que con los recursos derivados de los aportes y contribuciones, el sistema cubre aproximadamente el 77% de las erogaciones que demanda pagar las jubilaciones y pensiones. En términos reales, es decir sin considerar la inflación, la proyección muestra que hasta el año 2014 el déficit se reduce, llegando a una cobertura de gastos con ingresos propios del orden del 80%».

A partir de la mitad del período de proyección, el proceso se revierte y se inicia una caída en la sustentabilidad del sistema. Se llega en el año 2020 a una estimación aproximada de déficit del orden de los

$ 1.750 millones (a precios del año 2010) y con una cobertura del gasto con ingresos propios del 74%, es decir 3 puntos porcentuales menos que en el punto de partida de la proyección y 6 puntos menos que la que se alcanzaría hacia el año 2014.

Por lo tanto, “cabría asumir que queda un tiempo relativamente breve para diseñar, consensuar e instrumentar políticas que encaucen la organización del sistema en línea con un objetivo de sustentabilidad de largo plazo”.

En términos aproximados, las necesidades de financiamiento del déficit del sistema previsional provincial para los próximos 10 años sumarán poco más de $ 14.435 millones a precios del año 2010. O sea, aproximadamente la recaudación total percibida por la Provincia durante un año (neta de transferencias automáticas a los municipios).

Las necesidades de financiamiento no se distribuyen de manera homogénea en el tiempo sino que están concentradas en la segunda mitad de la década. Este comportamiento constituye, desde el punto de vista político, una oportunidad para encarar las reformas institucionales que le devuelvan sustentabilidad al sistema.

Desde ya que ésta no es la única arista a considerar en el debate de política previsional. Existen cuestiones de alta relevancia en el corto plazo, como por ejemplo el sostenimiento y la profundización de la mejora en la gestión de la Caja y, muy apremiante desde el punto de vista del financiamiento del sistema, la renovación del convenio con la Anses que vence el 31 de diciembre del año 2011. Sin perjuicio de ello, es muy importante darle una adecuada ponderación a las oportunidades y desafíos que pone al descubierto el estudio prospectivo.

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