El gobierno de Maduro. Es el mayor costo de vida del mundo. Se necesitan 9 sueldos básicos para pagar la canasta familiar. Pero falta casi todo.
La debacle venezolana se lee en estas horas en cifras cada vez más preocupantes y no solo debidas al despeñamiento del precio del petróleo, el único producto de exportación con que cuenta el régimen bolivariano. El gobierno de Nicolás Maduro admitió estos días que la inflación superaba el 145 por ciento. El número se quedó corto. Fuentes extraoficiales del propio Banco Central, citadas por el diario El Nacional, dijeron que el índice de costo de vida a lo largo de 2015 alcanzó 270,7 por ciento, un nivel sin precedentes en la historia económica del país.
La segunda nación en el mundo que más se acerca a Venezuela es Sudán del Sur con 109% de inflación en 2015. En esa nación, que desde 2011 sufre una cruenta guerra civil, hay un millón de personas que viven en estado de emergencia próximo a la hambruna y 40% de la población –es decir, 4,6 millones– padecen la escasez de alimento. Ucrania es la tercera economía más afectada en todo el mundo por la inflación. Al cierre de 2015 se ubicó en 43,4%, según datos del ministro de Economía de ese gobierno. Siria es la cuarta economía con más inflación. Cerró 2015 en 39,7%. Ese país árabe, por cierto, padece desde mazo de 2011 una sangrienta guerra civil con la participación de bandas armadas terroristas. En la región, Argentina es el país que corre detrás, aunque lejos, de Venezuela con la inflación por encima del 20 por ciento.
La crisis que acosa al gobierno bolivariano añade otras calamidades. Por un lado, el desabastecimiento que, según cifras oficiales, sobre 17 de los principales artículos de la canasta básica alcanza niveles de entre 59% y 91%.
Productos como café, detergente y toallas sanitarias presentan un desabastecimiento promedio de 91 por ciento en algunos estados como Lara, Falcon, Yaracuy y Zulia. La carne de vacas alcanza el 82% de carencia en los mercados. Los desodorantes, por ejemplo, están casi totalmente desaparecidos. Ese fenómeno combinado con la inflación explica la creciente exasperación de los venezolanos que produjeron el seis de diciembre un rotundo voto castigo contra el régimen que por primera vez en 17 años perdió el control del Parlamento.
Debe observarse que en Venezuela se necesitan al menos 9,7 salarios básicos para comprar los artículos mínimos que requiere una familia de cinco miembros, según una investigación del prestigioso Cendas, el Centro de Documentación y Análisis social de la Federación de Maestros. Ese salario alcanza hoy a 9,648 bolívares, y es lo que gana la mitad de la población del país. Un kilogramo de leche en polvo insume una semana de esos ingresos (Ver Un kilo....).
Para peor, los datos de inflación revelan que la canasta alimentaria trepó 443,2 por ciento a lo largo de 2015. Maduro y sus ministros insisten en atribuir estos problemas a una críptica conspiración internacional y a una guerra económica que se libraría desde el exterior e interior del país. Pero para los especialistas, los problemas que vive Venezuela se originan en la mala praxis del gobierno. El especialista financiero Miguel Octavio dijo, citado por El Nacional, que la inflación tiene su origen principal en la expansión monetaria excesiva debido fundamentalmente a la monetización del déficit fiscal, es decir, la impresión de dinero sin respaldo. Como el régimen carece de ingresos genuinos por el cierre de la economía nacional, apela a la impresión de dinero que, por lo tanto, pierde cada vez más su valor, lo que produce una inflación de los precios. El rojo fiscal ronda entre el 15 y el 20 % contra PBI. Como la caída del precio del petróleo se agudizó llevando el costo del crudo venezolano –más viscoso– al límite de los 20 dólares, el país ha perdido 70 por ciento de los ingresos tradicionales y está en una virtual bancarrota. Ese proceso genera dudas sobre los pagos de 14 mil millones de dólares que Caracas enfrenta este año de las obligaciones de su deuda externa.
Fuente: agencias

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