El salto que dio el precio de la divisa norteamericana en los últimos días, y su impacto en los materiales de la construcción, desparramó inquietud en los municipios de la Provincia.
También es sabido que las economías municipales están en un estado crítico desde hace mucho tiempo; por tal motivo, la actualidad obliga a revisar minuciosamente el presupuesto local para saber si se va a poder hacer frente a lo que estaba planeado.
No sólo los alcaldes massistas plantean objeciones a las políticas económicas del Gobierno nacional y a la pasividad de la gestión de Daniel Scioli, ahora son los jefes comunales kirchneristas quienes mantienen una batalla cuerpo a cuerpo con la inflación y la devaluación diaria.
Desde cada hueste municipal señalan que el incremento ya comenzó a sentirse en los convenios vigentes relacionados con obra pública y distintas ejecuciones que se habían planeado con anterioridad; a raíz de esto, los consignatarios advirtieron de un aumento del 30 por ciento en el corto plazo.
Sabiendo que la devaluación se acrecienta día a día, los intendentes realizan ellos mismos los relevamientos de precios. No obstante, conviven con la incertidumbre de no saber cómo se van a comportar esos valores en un período más largo.
Cinco contratos de obras relacionadas con la repavimentación de calles le cuestan a un municipio alrededor de 40 millones de pesos. Este precio se desprende de lo pautado hace meses; sin embargo, nadie asegura a los alcaldes que se mantengan hasta finalizar la obra.
Como defensa, en algunos distritos los intendentes señalan que las licitaciones contienen una cláusula que habilita a redeterminar precios mensualmente si se registra un incremento superior al cinco por ciento del valor presu-puestado. Si se suministran los aumentos previstos en el mercado en el corto plazo, estarán frente a significativas subas.
La recesión económica y la caída en la recaudación comenzaron a sentirse en la Provincia, y los alcaldes afirmaron que las cuentas empezaban a mostrar luces amarillas. Esta situación llevó a las gestiones municipales a realizar un golpe de timón y “re-programar obras”, para cuidar los fondos para garantizar los salarios y liquidaciones a proveedores.
La negociación salarial con los empleados y el posible aumento de tasas para recaudar dinero son los inconvenientes que tienen a corto plazo los alcaldes. Aunque no lo expresen a viva voz saben que no será fácil llevar adelante el municipio si la economía sigue en esta senda.
Por ahora, hasta que se aclare un poco más el panorama, algunas municipalidades decidieron suspender por unas semanas nuevas licitaciones de obras públicas.
Uno de los mandatarios kirchneristas que salieron con los tapones de punta fue Darío Díaz Pérez. El mandatario de Lanús expresó que “varios intendentes tenían algunos datos de variables en los distintos municipios, y es evidente que la modificación de este valor de referencia que es el dólar generó algunas dispersiones. A los malintencionados que provocaron aumentos, el Gobierno debe caerles con todo el peso que tenga. Pero por otro lado ocurre el ‘por las dudas retoco’, y eso complica al vecino y a la obra pública”.
Otro intendente del Conurbano indicó que “la mayor preocupación la representan las obras de pavimentación, ya que los materiales son derivados del petróleo y están ligados a la tendencia del dólar”.
En fin. Los jefes comunales trabajan a destajo para poder sortear los inconvenientes que la macroeconomía les propina día a día. Saben que la devaluacón y el incremento del dólar les juegan en contra, y no les queda otra que ponerle el pecho a la difícil situación.
No obstante, y sin pararse en contra de la presidenta Cristina Fernández, varios alcaldes hicieron saber a las autoridades nacionales que sus economías flaquean a diario, y que la gente se los hace saber en las calles. La inflación sube, y la preocupación de los alcaldes, también.


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