El IPC se aceleró por décimo mes consecutivo y llegó a 32,6% interanual. Educación, transporte y regulados empujaron la suba; alimentos volvió a liderar la incidencia.
La inflación de marzo fue del 3,4% y marcó un nuevo escalón en la dinámica de precios: acumuló 9,4% en el primer trimestre y alcanzó 32,6% interanual, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato implicó una suba de medio punto frente a febrero (2,9%) y extendió a diez meses la secuencia sin descensos del índice.
El registro quedó por encima de lo que esperaba el mercado. El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central proyectaba una inflación cercana al 3% (3,1% en el promedio del "Top 10"), mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el índice se ubicaría "arriba del 3%" por el impacto de un "shock" vinculado al petróleo.
Detrás del número, el mes combinó factores estacionales y presiones de costos. El inicio de clases, los ajustes tarifarios y el impacto de los combustibles -atravesados por la suba internacional del petróleo- ordenaron la mayor parte de los aumentos.
Educación y transporte, el salto más visible
El rubro que más se movió fue Educación, con un alza de 12,1%. Se trató de un comportamiento típico de marzo, atado al arranque del ciclo lectivo, pero con un peso suficiente para empujar el índice general.
En segundo lugar quedó Transporte, que subió 4,1%. El incremento se explicó por combustibles más caros, subas en el transporte público y ajustes en pasajes aéreos. La transmisión fue directa: el combustible no solo impactó en ese rubro, sino también en costos logísticos de otros sectores.
Tarifas y regulados, el motor de fondo
La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles avanzó 3,7%, en línea con la política de actualización de tarifas. Esa dinámica se reflejó en el agregado de precios regulados, que lideraron las subas con un 5,1%.
Ese bloque -que incluye servicios públicos, transporte y educación- volvió a marcar el ritmo del índice y consolidó un patrón: la inflación se explica cada vez más por decisiones tarifarias y menos por componentes estacionales.
Alimentos: menor suba, mayor incidencia
Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 3,4%, en línea con el promedio, pero volvió a ser el rubro de mayor incidencia en todas las regiones. La razón es estructural: su peso en la canasta.
Dentro del capítulo, sobresalió el aumento de carnes y derivados, que llegó a 6,9% en el Gran Buenos Aires. Esa dinámica sostuvo el impacto del rubro incluso sin desbordes en el promedio general.
Núcleo, estacionales y una inflación que no cede
El IPC núcleo, que excluye regulados y estacionales, se ubicó en 3,2%. Quedó apenas por debajo del nivel general, lo que indica que la inercia inflacionaria se mantiene activa más allá de los ajustes puntuales.
En contraste, los estacionales aumentaron 1%. Las subas en indumentaria y turismo quedaron compensadas por bajas en frutas y verduras, lo que contuvo ese componente.
Brechas regionales y rubros rezagados
El comportamiento no fue uniforme. El Noreste registró la mayor suba (4,1%), mientras que la Patagonia mostró el menor avance (2,5%), lo que reflejó diferencias en estructuras de consumo y dinámica de precios.
En el otro extremo, los aumentos más bajos se dieron en Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%) y Bienes y servicios varios (1,7%), dos rubros que volvieron a quedar rezagados frente al promedio general.
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