La moneda tiene cada vez menos poder de compra y se demandan más billetes. Desde 2007 se duplicó la extracción promedio. El Gobierno no quiere imprimir papeles de $ 200.
Sin embargo, en las últimas semanas el público notó que los cajeros automáticos se vacían más rápido, y los bancos ven subir sus costos de logística para recargarlos.
El problema se agravó este mes por el cobro de sumas retroactivas en varios gremios, lo que anticipa, según fuentes del sistema financiero y la opinión de expertos, que el cartel de “fuera de servicio” en los cajeros será más recurrente en julio, y que faltará efectivo cuando se paguen aguinaldos.
La disponibilidad de billetes en los cajeros cayó en lo que va del año entre el 3% y el 20% según el banco, la zona y el momento del mes, en comparación con 2010, confiaron a PERFIL especialistas de tres bancos que pidieron total reserva. En otro, reconocieron que ese índice, que mide el tiempo en que un cajero está “en servicio” con efectivo, cayó “sólo unos puntos”. La carrera para abastecer de efectivo llevó a que la gestión del dinero físico “sea ya el tercer costo más importante para muchos bancos”, reveló Marcelo Picolo, director Comercial de MGI-Accusys.
“Sube más de 25% anual el circulante; los clientes necesitan más dinero y estamos corriendo detrás de la demanda, por eso a veces no hay efectivo”, explicaron en un banco privado. Según el BCRA, en abril pasado había $ 114.374 millones en billetes y monedas en poder del público, 38,8% más que en 2010.
Tanto los bancos como Banelco –que gestiona 47% de los cajeros–, coinciden en que fines de semana largos y los primeros días del mes, cuando se depositan los salarios, falla la entrega de efectivo. El ex presidente del BCRA, Aldo Pignanelli advirtió que “es muy probable que en julio haya más faltante por el aguinaldo y por vacaciones”. Desde los bancos, dicen que planean “tener más stock de físico” para la fecha, aunque reconocen que será difícil ganar la carrera para reponer los cajeros, sobre todo, en el interior. Ex funcionarios del Central coinciden.
El BCRA respondió a este medio que “la situación es absolutamente normal. No hay medidas especiales, sino recaudos habituales en función del momento del año y los diversos pagos que encaran empresas y el sector público”, expresó.
Los datos de Banelco muestran cómo por la erosión inflacionaria del poder de compra de los billetes, los clientes sacan cada vez más efectivo. El promedio por extracción es de $ 660 este año, frente a los 330 de 2007. “Muchos argentinos extraen todo lo que tienen en su cuenta en la primera o segunda operación del mes. El hábito complica cuando llega el aguinaldo”, sintetizaron en un banco .
Además, “se aceleró la rotación de los billetes y se desgastan más rápido. Para mantener los cajeros, los cargamos con billetes deteriorados que incrementan las fallas técnicas”.
Diego Gómez, director de Cuentas de NCR, que fabricó casi el 60% de lo cajeros del país, aseguró que los aparatos “tienen cuatro caseteras; en cada una entran 2 mil billetes nuevos o 1.800 usados. Llenándolas con billetes de $ 50 y $ 100 les permite a los bancos entregar hasta $ 800 mil en cada cajero”. Los bancos demandan ahora modelos que dupliquen esa capacidad, dada la negativa oficial de imprimir billetes de $ 200.
El de US$ 100, firme desde 1914
Un billete de mayor denominación sería una alternativa eficiente para evitar la falta de efectivo, según sus impulsores. En septiembre, el senador Pablo Verani (UCR), consideró que “el billete de 100 quedó chico” y “es inseguro”. Entonces un billete de $ 100 rendía apenas por $ 27, si se lo considera en términos reales y a precios de 2001. Hoy tiene el equivalente de compra de $ 24 de entonces.
Esta semana, el ex gerente del Banco Central Aldo Pignanelli apoyó el proyecto porque “sería parte de la solución” y también se animó un bancario: “Sin lugar a dudas el billete de $ 200 ayudaría a mejorar la situación”. Por su parte, Marcelo Dabós, profesor de economía de la Universidad de Belgrano, negó que imprimir un billete de mayor denominación podría exacerbar las expectativas de inflación porque “la gente sabe que hay inflación”.
Incluso, destacó a PERFIL, “es útil uno de 500 pesos”.
En el banco Banco Central desestimaron la idea, al afirmar que “el uso de efectivo está cayendo a partir del incremento de la bancarización”.
Ponen como ejemplo que en los Estados Unidos, el billete de US$ 100 dólares comenzó su vida en 1914; “desde entonces hubo inflación superior al 2.000%” y sigue siendo el de mayor denominación

Comentá la nota