La inflación y la estrategia de echarle la culpa a otros

Randazzo, el ministro de la sonrisa permanente, inició una cruzada para responsabilizar a los monopolios por la inflación. Pero fue la propia administración K la que favoreció la concentración económica en el país.
"La Argentina está saliendo del infierno", solía decir el ex presidente Néstor Kirchner en cuanto micrófono se le cruzara. "Me atacan por ser la primera mujer que gobierna la República Argentina", solía victimizarse la presidenta Cristina Kirchner.

Son innumerables las frases de ese estilo que repite hasta el cansancio el matrimonio presidencial. Y por estos días, los funcionarios del Gobierno nacional, cumpliendo con sus jefes, adquirieron un nuevo cliché: no asumir ningún tipo de responsabilidad por una inflación, que ya se ubica por encima del 25% anual, responsabilizando a otros sectores por la suba de precios.

Así es como los monopolios y oligopolios, que tienen posiciones predominantes en distintas cadenas de comercialización, de la noche a la mañana pasaron a convertirse en los malos de la película. Por eso, voceros oficiales como el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que ya es conocido en el mundillo político como el hombre de la eterna sonrisa (por su manía de sonreír nerviosamente ante las cámaras), diariamente les lanza críticas a esos grupos concentrados, como si la administración K no hubiese tenido nada que ver con el hecho de que sólo un puñado de compañías controlen las producción de bienes y servicios en nuestro país.

"Me parece que hay una cultura que hace que los empresarios y los prestadores de servicios no regulados por parte del Estado automáticamente, en vez de aumentar la oferta, aumenten los precios de bienes", aseguró Randazzo. "Esto está claro; si no, que expliquen cuál es la razón por la cual algunos precios aumentan", concluyó.

Pero, como dice el refrán, el pez por la boca muere, dado que, durante los siete años de poder K, la política económica de los K lo que hizo fue, precisamente, profundizar el proceso de concentración, conformando un verdadero capitalismo de amigos. Un claro ejemplo fue el aval que otorgó Néstor Kirchner, pocos días antes de dejar el poder, para que se fusionaran las empresas de cable, Multicanal y Cablevisión, dejándole al grupo Clarín -que ahora es enemigo de la Casa Rosada, pero que hasta hace dos años era el mejor amigo de los K- un mercado cautivo de millones de clientes.

Además, nada hizo para evitar que una sola empresa, como Siderar, sea la que tiene el control del 99% de chapa laminada en frío y el 84% de laminada en caliente, o para que Aluar fabrique el 100% del aluminio. Y también estuvo ausente en lo que se refiere al mercado de lácteos y alimentos, donde dos firmas como Arcor y Danone tienen el 73% del mercado de galletitas dulces y el 77% de las saladas; mientras que Sancor y La Serenísima comercializan el 70% de la leche fluida, chocolatada y yogures.

"El Gobierno está partiendo de un error de diagnóstico. Hay leyes mediante las cuales el Estado puede actuar para evitar la concentración, que de hecho influye en algunos precios. Pero la inflación es un fenómeno mucho más complejo y multicausal, que se reinstaló en la Argentina en el año 2007, cuando ya aparecían señales de que se debía alentar la inversión", dijo a Hoy Jorge Sarghini, ex ministro de Economía bonaerense.

Y apuntó: "Es necesario, lo antes posible, impulsar políticas para frenar las expectativas inflacionarias de los actores económicos. Y eso se hace con una política macroeconómica ordenada, dando previsibilidad".

Sarghini alertó que, actualmente, la Argentina se ubica en el ranking de los cinco países del mundo con mayor índice de inflación. "Algunos funcionarios del Gobierno dicen que la suba de precios es porque está aumentando el consumo, y ello no es así. Está aumentando el consumo de bienes durables, pero no está aumentando el consumo popular. Es decir, aquellos que tienen ahorros están invirtiendo en bienes durables porque las tasas de interés que pagan los bancos está en el orden del 10%, mientras que la inflación está por encima del 20%".

Otro de los clichés que suele utilizar la plana mayor del Gobierno nacional es la de plantear una suerte de dilema entre inflación y ajuste. "El peor ajuste es el que ocasiona la inflación: por cada punto que aumenta el costo de vida, decenas de miles de personas pasan a ser pobres", concluyó el ex ministro de Economía bonaerense.

"El consumidor paga el litro de leche el doble de lo que debería"

El presidente de la Federación de Centros Tamberos, Gustavo Colombero, aseguró que mientras el litro de leche se disparó y los lácteos aumentaron, los productores siguen percibiendo lo mismo que hace años. "El consumidor paga el litro de leche al doble de lo que debería salir", afirmó Colombero. Además, precisó que "el primer precio de referencia, 68 centavos por litro de leche, aplicado en la provincia de Santa Fe, resultaba contradictorio". "La Nación pagaba por encima de 1,05 pesos, y nosotros dijimos que lo pactado era consensuar el precio del litro, algo que no ocurría más allá de las bonificaciones empresarias a los pequeños productores", indicó el dirigente tambero. Subrayó que "hoy el productor está cobrando en una banda de 1 a 1,15 pesos", pero remarcó que "en la góndola el consumidor paga el doble". "Nunca sabemos dónde está la plata", afirmó Colombero, que calificó como una "gran mentira" la posibilidad de que los precios de los lácteos bajen ostensiblemente, tal como afirmaron desde el Gobierno nacional.

Biolcati acusó al Gobierno de generar una suba en la carne

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati, acusó al Gobierno de generar un nuevo aumento en el precio de la carne, luego de reducir el peso mínimo de faena del ganado bovino. "Lo único que logrará el Gobierno es restringir la oferta de vacunos y que aumenten los precios de la carne", explicó el dirigente.

Biolcati criticó al Gobierno porque "en vez de estimular, a través de desgravaciones o de otros sistemas, la producción del novillo pesado, se decidió hace unos años establecer un peso mínimo para la faena". Esa medida, acotó, "no modificó en absoluto el peso promedio con el que se viene faenando, porque faltan medidas de aliento al productor".

Si bien el dirigente rural admitió que es necesario alentar la cría de novillos pesados, aclaró que "ante un pretendido estímulo a la mayor cantidad de kilos por animal", se aplicó una medida que, en lugar de facilitar la llegada del consumidor a la carne, "restringe la oferta" y hace "subir los precios".

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