En febrero y marzo se moderó en Mendoza la suba de precios registrada en enero, pero un estudio privado muestra que, sin que haya finalizado el acuerdo, la tendencia ya crece.
De este modo, la inflación pasó de 3,1% en enero a 2% en febrero y 1,8% en marzo. El último mes, no obstante, se registró una suba mayor que superó 2,1% (ver gráfico). Las variables fueron sensiblemente mayores cuando se separan los alimentos del resto de los rubros. Desde enero, en los cuatro meses mencionados los costos de la comida subieron 5%, 3,1%, 2,4% y 3%; respectivamente.
Según el Indice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora desde hace tiempo la consultora Evaluecon, durante febrero y marzo -los dos primeros meses del acuerdo- se logró controlar la suba de precios pero en abril el número volvió a crecer. Aunque en febrero la cifra fue alta, logró distanciarse bastante del pico que la inflación registró en el primer mes de 2013.
Así, como sucede habitualmente, los alimentos se posicionaron como los que más subieron. De más está decir que este hecho afecta con mayor fuerza a las clases de menor poder adquisitivo, que deben gastar casi todos sus ingresos en las necesidades básicas.
Incluso, lo que los supermercados ya venían declarando off de record acerca de la autorización que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, les estaba otorgando para subir los valores de diferentes productos, ayer fue “blanqueado” por el diario Página 12. Allí se publicó que ya se admitieron incrementos a distintas marcas que van desde el 3% al 9%, algunos de los cuales ya comenzaron a regir.
En este contexto, los economistas arriesgan que el IPC de mayo podría superar al de abril y que en junio -cuando todavía debería regir el congelamiento- ya nadie se acordará del arreglo.
“Lo que se observa con la medición es que este acuerdo de voluntades con los hipermercados tuvo algún efecto durante los primeros dos meses pero después no se respetó”, expresó José Vargas, economista de Evaluecon que viene realizando relevamiento de precios y de canasta básica desde 2007. De acuerdo con sus números, la inflación acumulada de los últimos 12 meses es de 25,9% mientras que en lo que va del año los precios aumentaron 9,25%.
Aunque en marzo los costos no se dispararon, el llamado congelamiento -que fue anunciado en febrero con una duración de 60 días y que luego se extendió por 60 días más- ya se desdibujaba no sólo en pequeñas subas sino en las faltas de stock. “No es que haya habido desabastecimiento sino que existía menos disponibilidad de los productos, faltaban determinadas marcas o se agotaban durante las primeras horas del día”, sostuvo Vargas. De hecho, la cámara de supermercadistas chinos se quejó la semana pasada de los faltantes en góndola.
Otra cosa que también había comenzado a desdibujar el congelamiento es la especie de regreso de los envases más chicos por el mismo precio. Algo que ya existía pero que en los últimos meses se registró en diversas marcas y productos y que fue señalado por los economistas consultados.
Final anunciado
Un trabajo publicado por la consultora porteña Empiria, dirigida por el economista Hernán Lacunza, muestra dudas sobre la efectividad del acuerdo debido a la intención de actuar sobre los intermediarios. En especial, en “vísperas de las negociaciones paritarias y de un proceso inflacionario con fuerte inercia y expectativas alcistas”.
En este sentido, Sebastián Laza -también economista- expresó que era esperable la flexibilización del congelamiento pero que creía que llegaría más adelante, precisamente para “después de octubre”.
Por su parte, el economista Sergio Papi coincidió con sus colegas en que era claro que el acuerdo de precios no daría resultado, aunque no lo desestimó como una herramienta en el corto plazo. “El problema es que hacer un pacto basado en la buena voluntad de los empresarios (que siempre quieren maximizar rentabilidades) no tiene asidero. En especial cuando existen leyes y organismos que se pueden utilizar para que los precios no aumenten”, expresó Papi.
Por caso, mencionó la Ley de Abastecimiento sancionada en 1974 que obliga a establecer precios mínimos de los productos más necesarios y consumidos, así como sería importante volver a fortalecer la Comisión Nacional de Defensa a la Competencia. “En la actualidad está desmantelada”, comentó el economista, al mismo tiempo que agregó que, antes del congelamiento, Guillermo Moreno ya tenía la práctica de autorizar o no determinados incrementos de precios.


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