Se hizo pública la declaración ante el Juez por malversación de fondos.
El sábado 8 de febrero, en Palma de Mallorca, la hija del rey español declaró ante el juez José Castro durante poco más de seis horas en los que, según consignaron ayer varios medios ibéricos, dijo 182 veces “No lo sé” y 55 “No lo recuerdo” ante muchas de las cuatrocientas preguntas.
También fue enfática sobre la posición que como integrante de la monarquía le compete y aclaró: “Nunca hubiese aceptado que se me hubiera utilizado como escudo fiscal, nunca, no me consta y casi me ofende señoría (...). Por ser hija del rey quizá se me ha sometido a un escrutinio mayor y se me ha mirado con más detalle en todos los temas referentes a Hacienda, siempre he ido con mucho cuidado y he cumplido con mis obligaciones”.
Además, con sus respuestas quiso dejar en claro que confiaba en las decisiones tomadas por su marido ya que era él quien se encargaba de todos los temas económicos, mientras que ella exclusivamente de la organización en la casa: el colegio de los hijos, sus médicos y todo el quehacer cotidiano.
Con respecto al préstamo de 1.200.000 de euros que, vía su padre, la corona le había prestado para la compra de una propiedad en Barcelona que les costo seis millones, contestó que por ahora ni ella ni su marido estaban en condiciones de devolver más que los 150 mil euros que ya habían reintegrado. “Es un préstamo y tengo toda la intención de devolvérselo (...). Al final, es mi padre y se fía de mí”. De su padre, y ante pedido del juez, dijo que nunca había hablado con él sobre temas de la fundación o que realizara gestiones a favor de Urdangarin o de los proyectos que su marido impulsaba
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