El presidente del Parlamento suspendió las consultas para formar la nueva administración en Kiev por la falta de acuerdo entre los partidos
Contra su voluntad, Oleksander Turchinov, presidente del Parlamento y jefe provisorio de Estado, anunció ayer que la formación del equipo gubernamental, que debe administrar el país hasta las elecciones presidenciales del 25 de mayo, tuvo que ser pospuesta por tres días. Aunque no lo reconoció públicamente, todo parece indicar que las consultas urgentes, pedidas por él mismo anteayer, no obtuvieron resultados.
Las dificultades son comprensibles. Quienes asuman el poder, aunque provisoriamente, tendrán que hacer frente a enormes desafíos: la actual división del país entre los eurófilos del Oeste y los prorrusos del Este; los milicianos nacionalistas acantonados en la Plaza de la Independencia, que exigen cambios radicales en las instituciones y el sistema de gobierno; una economía al borde del precipicio, y la temida reacción de Rusia, vital proveedor de gas natural y aliado tradicional de Yanukovich.
En la misma sesión de ayer, los diputados decidieron pedir a la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, que investigue "las acciones ilegales de los miembros del gobierno del depuesto presidente Viktor Yanukovich" desde el 13 de noviembre, cuando comenzó la sublevación popular.
La CPI advirtió por mailpoco después que no tiene jurisdicción en Ucrania, pues el país no es miembro del Estatuto de Roma, el tratado de creación de ese organismo. Además -afirmó la CPI-, los Estados no pueden solicitar a la Corte que investigue a individuos específicos.
Los diputados también decidieron que, junto con las elecciones presidenciales, el 25 de mayo próximos los ucranianos escogerán a sus alcaldes y sus consejos municipales. La lucha por esos comicios ya comenzó.
Un candidato ya manifestó su intención de presentarse al cargo supremo. Se trata del popular líder opositor y ex campeón de boxeo Vitali Klitschko. Aunque otros aspirantes harán acto de presencia, sin duda, en los próximos días: Julia Timoshenko, la ex primera ministra encarcelada por Yanukovich; Arseni Yatseniuk, un hábil banquero que podría ser el favorito de los Estados Unidos; Petro Poroshenko, un millonario fabricante de chocolate, que detesta por igual a Timoshenko y a Vladimir Putin, y Oleh Tyahnybok, médico y líder del partido ultranacionalista Svoboda, que, de ser elegido, podría transformarse en la peor pesadilla de Moscú.
Rusia criticó enérgicamente esas elecciones. El canciller ruso, Sergei Lavrov, acusó al Parlamento de actuar con imprudencia y a los diputados, de discriminar a los ucranianos rusófonos del este del país, excluyéndolos del proceso de reformas. "Una campaña fue lanzada para suprimir a aquellos que no están de acuerdo con los métodos dictatoriales y terroristas utilizados por los nuevos responsables en Kiev", declaró.
Desde anteayer, un grupo de manifestantes prorrusos se reúne periódicamente frente al Parlamento para gritar "¡Vergüenza!", ante lo que consideran "una falta total de transparencia" por parte de los diputados.
Por el contrario, la Casa Blanca y la Unión Europea (UE) manifestaron su apoyo a las acciones del nuevo Parlamento, insistiendo en que el país debe permanecer unido.
Como parte de la pulseada entablada entre los occidentales y Moscú, Lavrov les advirtió ayer que eviten poner a Ucrania en contra de Rusia.
"La relación bilateral no está desarrollándose en forma constructiva -dijo-. Hemos afirmado nuestra intención de no intervenir en la política ucraniana. Esperamos que se utilicen todos los canales para calmar la situación en ese país", agregó.
Pero Lavrov también reconoció que Rusia está trabajando con los responsables europeos en Bruselas, en busca de la mejor solución de la crisis.
"No es constructivo decir a Ucrania: «O estás con nosotros o sin nosotros». También esperamos que sea uno de nuestros grandes socios en el futuro", agregó.
Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, también lanzó un llamado a todos "para garantizar la unidad de Ucrania".
Barroso pidió, asimismo, a Kiev que establezca buenas relaciones "tanto con sus socios del Oeste como del Este".
Con un pie en Rusia y el otro en Europa occidental, Ucrania podría ser, en efecto, un extraordinario factor de estabilidad en esa región del globo..

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