Distintos sectores productivos renovaron reclamos ante el ingreso de artículos provenientes de Tierra del Fuego. No los consideran bienes nacionales y aseguran que dañan a las compañías locales porque no pagan aranceles ni IVA. Plantearán quejas ante el Gobierno.
En este contexto inflacionario y con un tipo de cambio estable, que hace más atractivos a los productos procedentes del exterior, los industriales están en alerta frente a las crecientes tasas de importación.
En efecto, descartada la opción de un deslizamiento marcado del dólar –dado que el Gobierno ya estipuló en su flamante Presupuesto un valor de $4,10 por billete verde para 2011-, los industriales van por otra alternativa.
Así es como hoy, si bien evitan lanzar munición gruesa en contra de la política cambiaria, sí están exigiendo como contrapartida un mayor nivel de protección.
En este contexto, uno de los nuevos focos de conflicto se está generando alrededor de Tierra del Fuego, un polo industrial que goza de diversos beneficios impositivos y que, en este escenario de pérdida de competitividad, genera crecientes “recelos” entre los empresarios que tienen sus fábricas en el resto del país.
Así, tras la polémica por la sanción del llamado “impuestazo” -el régimen impositivo que pasó a beneficiar a la producción de bienes electrónicos en la isla, como LCD, monitores y celulares-, ahora crecen los reclamos alrededor de otros productos, de menor contenido tecnológico, como lavarropas, sábanas y tejidos de punto, para la confección de remeras, pantalones y joggins.
En el marco de la sexta edición de Pro Textil, organizada por la Fundación Pro Tejer, que representa a toda la cadena agroindustria textil y de indumentaria argentina, los representantes del sector alzaron sus voces en contra del ingreso de bienes provenientes de Tierra del Fuego, a los que consideran lisa y llanamente como “importaciones camufladas”.
En efecto, según el último informe estadístico de la entidad, la isla está catalogada como un mercado que compite, palmo a palmo, con la industria nacional genuina y que causa tanto daño como un país asiático.
Para tener una dimensión del tamaño del polo textil fueguino, desde Pro Tejer destacan que es el tercer proveedor “del exterior”, con un 18% del total y que está casi a la par de China, que aporta el 21% de las importaciones totales.
En diálogo con iProfesional.com, Mariano Kestelboim, economista jefe de Pro Tejer, sostuvo que “todo lo que ingresa de Tierra del Fuego, para nosotros, son importaciones y están generando un gran perjuicio a la industria nacional”.
“Básicamente, es una forma de hacer entrar productos textiles al continente pagando menos impuestos, dado que no deben hacer frente al Arancel Externo Común, al pago de IVA o Ganancias”, recalcó el experto.
En este sentido, destacó que “lo que más está llegando desde el sur son sábanas, que en la isla reciben un proceso productivo mínimo, como el de corte y costura, y terminan entrando al continente con muchos beneficios, generando un daño a los productores locales, que son desplazados por estas importaciones”.
En concreto, aseguró que principalmente en la provincia de Buenos Aires existen “más de 100 pequeñas y medianas empresas que fabrican el tejido plano para la confección de sábanas que se están viendo perjudicadas” y que “todavía no pudieron recuperarse tras la crisis internacional por efecto de estas importaciones”.
Al respecto, destacó que “el mercado local está copado por sábanas confeccionadas con insumos procedentes de China, India y Pakistán y que mayoritariamente entran por Tierra del Fuego”.
Kestelboim agregó que “además, están llegando tejidos de punto, para la producción de indumentaria, como remeras, joggins y pantalones, que compiten con la industria nacional”.
Puesto en números, de las 25.000 toneladas de productos textiles que ingresaron en mayo de 2010 –último dato disponible- 4.400 lo hicieron desde la zona más austral del país.
Paralelamente, desde Pro Tejer alertaron que los dos rubros en los que operan las empresas fueguinas -tejidos planos y de punto-, fueron los que registraron las tasas de variación más altas de importaciones, con un alza del 45% y 56%, respectivamente, y un monto global de más de 170 millones de dólares –contabilizando todos los orígenes-.
En este contexto, los industriales del sector textil están endureciendo sus reclamos para tener más protección.
Al respecto, Pedro Bergaglio, presidente de Pro Tejer, disparó: “No tengo pudor en decir que necesitamos protección; la merecemos, porque nuestro sector es uno de los que más mano de obra intensiva ocupa”.
Por su parte, Aldo Karagozian, CEO de TN & Platex, alertó que “es muy difícil que la producción le gane a la inflación" y reclamó "administrar el comercio de una u otra manera para defender a la industria local”.
Cabe destacar que las restricciones impulsadas desde el Gobierno han mostrado buenos resultados para frenar la competencia importada: las importaciones de productos correspondientes a posiciones arancelarias que están alcanzadas por las licencias no automáticas registraron tasas de crecimiento de apenas el 14% en mayo de este año en relación al mismo mes de 2009. Como contrapartida, el flujo de aquellos textiles que no están bajo este sistema se disparó un 34%.
Polémica por lavarropas
En la misma línea, desde la Cámara de Fabricantes de Electrodomésticos (CAFED), que nuclea a productores de lavarropas y pequeños artículos del hogar, también están elevando la voz en contra de la producción fueguina, considerada una competencia que afecta a las industrias instaladas en el resto de la Argentina.
En concreto, desde la entidad se quejan de que en esa provincia se están ensamblando lavarropas con un fuerte contenido importado y con ventajas impositivas con las que no cuentan las empresas de Córdoba, Santa Fe o Catamarca.
Según explicaron, el marco regulatorio se terminó de definir en 1999, con una resolución que permitió comenzar a producir estos artículos del hogar en la isla.
Sin embargo, debieron pasar siete años hasta que ingresaran los primeros lavarropas desde Tierra del Fuego al continente, y que ahora ponen en alerta a la industria.
“Comenzaron a ingresar en el 2006 con casi 4.000 unidades. En 2009 ya entraron 15.300 y para 2010 esperamos unos 25.000”, alertaron directivos de CAFED.
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