La industria, ante el desafío de volver a crecer en 2016

La industria, ante el desafío de volver a crecer en 2016

La decisión del Gobierno de Mauricio Macri de quitar las retenciones, unificar el tipo de cambio y eliminar las DJAI fueron bien recibidas por gran parte de los industriales. Sin embargo, hasta que se estabilicen los precios relativos, el primer semestre del año próximo promete un arranque lento hasta recomponer la competitividad.

La industria se encamina a culminar 2015 con un amesetamiento, que encadena cuatro años consecutivos sin expansión. Pero el año que comienza llevará la marca del nuevo Gobierno de Mauricio Macri, quien ya comenzó a delinear cambios sustanciales respecto a los lineamientos que enarboló el kirchnersimo durante 12 años.

Entre los anuncios del equipo económico del macrismo, lo más sustancial para la industria pasa por la unificación del tipo de cambio y la eliminación de las retenciones y las DJAI, a lo que puede sumarse el punto final al régimen de información de precios al que estaban obligadas las empresas.

A priori las medidas anunciadas dan respuesta a parte de la agenda de reclamos que los industriales sostienen desde hace un par de años. Sin embargo, con una producción que viene ralentizada, el arranque del próximo año presenta algunos interrogantes respecto al impacto positivo en la recuperación de la industria. Los interrogantes pasan por la demanda externa, el consumo interno, la inversión, la reforma tributaria y la mejora de la infraestructura, entre otros temas clave.

En cuanto al comienzo del año, Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, explicó Ámbito Industrial+Pymes que "en principio va a ser un panorama complicado porque no hay señales de que el sector externo mejore, incluida la economía de Brasil, por el otro lado, a nivel interno se espera una contracción del consumo, por lo menos hasta la primera mitad del año por la devaluación hiperanunciada y un aumento de las tarifas, lo que provocará una pérdida del poder adquisitivo. Entonces podemos decir que a la ya debilitada demanda externa de los últimos años se va a sumar la contracción del mercado interno".

Respecto a la retracción del consumo interno, Aldo Abram, titular de la consultora Exante, analizó que con la devaluación "seguramente lo que va a haber es alguna pérdida en el poder adquisitivo de los salarios, eso va a impactar en lo que es la demanda interna, pero en donde va a pegar mayormente no es en los productores de bienes sino de los de servicios, que son los que dependen de esa demanda interna, también a los productores de bienes que compiten con importaciones y están recontra protegidos, todos los demás sectores productores de bienes van a tener la alternativa de colocarlo en el exterior".

En coincidencia, Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, evaluó que para la industria "va a ser un año marcado por la heterogeneidad, no todos los sectores se van a comportar de la misma forma como viene ocurriendo en los últimos años. Va a ser un año fraccionado, con una primera mitad compleja porque el escenario macroeconómico va a requerir una importante dosis de adaptación, y de convivir con una tensión por todos los ajustes que se van a dar, hasta que haya cierto anclaje de expectativas. Es a partir de allí que podemos esperar un segundo semestre mejor".

En cuanto a los riesgos de que la devaluación se licue tal como ocurrió en enero de 2014, Abram analizó que en aquella ocasión "eso pasó porque tenías un Banco Central que se dedicaba a emitir y financiar al Gobierno a más no poder. Dada la forma de pensar de la gente que ha asumido ahora en el Central y en el Gobierno, pongo en duda que sigan con la tónica de seguir financiándose con impuesto inflacionario, el gasto cada vez más creciente fue lo que hizo que los precios subieran, no la suba del tipo de cambio. En definitiva con la suba del tipo de cambio oficial lo único que se va a hacer es reconocer parte de todo lo que ya se devaluó el peso. En 2014 se reconoció parte de la devaluación pero después se volvió a atrasar porque el Gobierno siguió financiándose con impuesto inflacionario devaluando el peso".

Al respeto, Álvarez advirtió que "la Argentina no va a tener un shock de competitividad cambiaria, la apreciación del tipo de cambio llegó para quedarse. La industria va a tener que adaptarse a un entorno mucho más complejo, no va a haber una salida del tipo de 2002, donde hubo un salto del tipo de cambio y la inflación se mantuvo contenida por la depresión de la economía. Hoy el escenario es distinto. Van a ser muy importantes las políticas sectoriales para compensar las dificultades de cada sector".

Otro aspecto que resulta central para que hacia la segunda parte de 2016 la producción manufacturera pueda despegar es el tema del financimiento externo y el ingreso de dólares a la economía para permitir que las empresas puedan avanzar con sus proyectos y el Estado ajuste sus cuentas. Al respeto, Asiaín sostuvo que "dependerá si la política económica es exitosa, y yo la considero exitosa si se logra estabilizar el dólar sin que todo se traslade a precios y generar un clima internacional de atracción de dólares financieros que genere cierta prosperidad hacia fin de año".

Por su parte, Álvarez analizó que "el desafío es que el consumo siga su curso y que la inflación despegue. Para eso es fundamental que la Argentina consiga financiamiento externo. En los últimos años lo que hemos tenido es un sector público desahorrando con un déficit muy grande y un sector externo que prácticamente no aportaba financiamiento y el sector privado es el que ha acumulado una masa de ahorro en pesos importante".

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