Extremadamente molestos ante los descuentos salariales sufridos por los agentes sanitarios, los Autoconvocados de la salud expresaron su malestar en una serie de protestas que tensionaron los ánimos. Luego de sendas marchas, los galenos arrojaron huevos y naranjas a la Casa de Gobierno. Amenazan con movilizar a la casa de Alperovich.
Los Autoconvocados de la salud reaccionaron con indignación y sus ánimos exacerbados se hicieron patentes en la jornada de ayer, tras conocerse los descuentos salariales dispuestos por el Gobierno para aquellos agentes que, en un principio, se plegaron a las medidas de fuerza dispuestas desde hace dos meses como respuesta a la negativa alperovista de reabrir las paritarias del sector.
Fuertes réplicas ante la disposición de la cartera de Salud se pudieron apreciar ayer en diversas manifestaciones que los sanitaristas llevaron a cabo. El enardecimiento de los galenos llegó hasta tal punto que se planteó el "desconocimiento total" a las actuales autoridades del área, pasando por la "desobediencia civil", para culminar en una exigencia que cobra cada vez más adherentes entre los galenos: concurrir a la propia casa del gobernador José Alperovich, para que sea él en persona quien determine una solución a esta problemática que lleva más de dos años.
Luego de concretar sendas medidas de protestas en los respectivos nosocomios de la Capital (en el Centro de Salud se cortó ambos carriles de Avenida Avellaneda al 700, como así también las intersecciones de Avenida Francisco de Aguirre y Muñecas, en inmediaciones del hospital Nuestra Señora del Carmen, a lo que hay que sumar el corte de calle Lavalle al 1.000, protagonizado por los trabajadores del hospital Angel C. Padilla), los médicos disidentes confluyeron en una marcha sorpresiva que los llevó hasta las instalaciones del SIPROSA, donde solicitaron ser recibidos por Fernando Avellaneda (secretario ejecutivo del organismo) con el objeto de explicitar el por qué de los descuentos salariales efectuados, que en algunos casos presentan deducciones correspondientes a 20 días no trabajados.
Huevos y naranjas por doquier
Tras no obtener ningún tipo de respuesta, descargaron su irascibilidad contra la fachada del edificio sito en la intersección de calles Rivadavia y Mendoza. Tandas de huevos, basura, barro y hasta excremento de caballo volaron por los aires para terminar impactando en el frente de la institución. Así también, los manifestantes pintaron agraviantes consignas contra las autoridades correspondientes en las paredes del SIPROSA.
Luego de ello, decidieron trasladarse hasta Casa de Gobierno, generando un caos de tránsito en el microcentro casi a una hora pico como ser el mediodía. Ni siquiera el embotellamiento automovilístico detuvo a los médicos quienes se lanzaron en medio de los coches y motos con sus redoblantes, banderas y pancartas.
Al llegar al palacio gubernamental, se formó una comisión de sanitaristas dispuestos a dialogar con el ministro de salud, Pablo Yedlin o bien directamente con Alperovich. Una reforzada guardia policial comenzaba a tomar posición en las afueras del lugar ante la repentina presencia de los médicos. Una extensa bandera argentina se desplegaba entre el alineamiento de hombres de la fuerza pública mientras el responsable del operativo dialogaba y trataba de negociar un posible ingreso de la comisión para que se entrevisten con los respectivos funcionarios.
La respuesta oficial no se hizo esperar demasiado, claro que su contenido para nada calmó los ánimos del sector. Se informó que Yedlin se encontraba en Buenos Aires y que la única alternativa que poseían era presentar un formal petitorio de audiencia. Opción abucheada y resistida por los galenos combativos quienes decidieron expresar, en fuertes epítetos y cánticos, su descontento ante el desaire ocasionado.
La impotencia no quedó allí, emulando lo realizado momentos antes, las cajas de huevos dijeron presentes, los galenos hacían fila para retirar los improvisados proyectiles. Así, el bombardeo se abatía sobre la propia Casa de Gobierno, una postal que hace tiempo no se contemplaba. Es más, fueron los mismos protagonistas quienes años atrás relucieron esta forma de protesta en la génesis de la crisis sanitaria.
No conformes con ello, ni los naranjos de la plaza Independencia se salvaron de la impaciencia médica. Apelando a todas las formas posibles para hacerse de las naranjas, los agrios vuelos frutales tuvieron su punto de impacto en la fachada del edificio de 25 de mayo primera cuadra. Hombres y mujeres se sumaron al lanzamiento, varios fueron los intentos que estuvieron al borde de destrozar parte de los ventanales que corresponden al Salón Blanco. Todo esto, ante la impávida mirada de la Policía.
"A partir de hoy, desconocemos a estas seudo autoridades que tenemos, ellos no son nada porque no nos dan ninguna respuesta. Llegó el momento del quiebre y la desobediencia civil del personal de la sanidad. Se llegó a un punto final en el intento de continuar el diálogo, a partir de ahora se deben tomar decisiones fundamentales y radicales", bramó exaltado, Guillermo Ramacciotti, referente del Hospital de Niños.
Endurecimiento de la lucha
Por su parte, Estela Di Cola (secretaria general del SITAS, núcleo gremial que contiene orgánicamente a los facultativos disidentes) al ser consultada sobre los descuentos monetarios aplicados, resaltó: "esto causó mucha indignación por sentirnos directamente afectados o bien compañeros se vieron involucrados aleatoriamente porque le descontaron a gente que estuvo de vacaciones, que ni siquiera estaban de huelga. Ellos están jugando al desgaste, pero este es mutuo, se cansaron ellos antes que nosotros. Por eso tomaron estas conductas para terminarlo (el conflicto) y lo que saben o deberían haber aprendido es que esto genera más indignación y mayor unidad en la gente", prosiguió.
Cabe indicar que en el hospital de Niños, durante la mañana de ayer, se produjo la toma de la dirección del nosocomio para tratar de hablar con las autoridades y entregarles un petitorio donde se consignó la necesidad de que el malestar fuera planteado a los responsables del SIPROSA. Sin embargo, tanto Graciela Lavado como Oscar Hillal (directora y subdirector del centro asistencial pediátrico) no quisieron hacer declaraciones a la prensa y se retiraron del lugar.
"A dos años del conflicto, el SIPROSA no puede seguir pensando que nosotros podemos interpretar que estos son errores (por los descuentos), son cosas totalmente premeditadas, tendientes a provocar el descontento del sector. En lugar de solucionar el problema siguen avivando el fuego", recalcó Jorge Ramacciotti (hospital Padilla). Este profesional explicitó lo que es una demanda de todo el Movimiento. "La postura de asistir a la casa del Gobernador, está cobrando cuerpo porque ningún funcionario, a los que consideramos títeres del Gobernador, tuvo una actitud coherente frente al conflicto, entonces queremos hablar con el dueño de los ministros y lo vamos a buscar donde lo podamos encontrar", consignó.
Esta idea será analizada en la reunión interhospitalaria de hoy en el hospital Avellaneda que se concretará a partir de las 13.00 para definir las nuevas medidas a realizar, las cuales serán sorpresivas. La mayoría de los mandatos de base dan cuenta de un endurecimiento en el plan de lucha, por lo que no se descuenta la posibilidad de una paralización total del sistema sanitario.
Lo que se mantiene es la movilización para el 8 de junio en horas del mediodía en coincidencia con una jornada de protesta encarada por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).
La versión oficial: “Un problema administrativo”
En relación a los descuentos salariales efectuados, Fernando Avellaneda (secretario ejecutivo del SIPROSA), en declaraciones a la emisora LV7, señaló que en el caso de los agentes afectados pertenecientes al hospital Avellaneda, se trató de "un problema administrativo (en la liquidación de los sueldos). Eso ya se arregló. Se les pagará por planilla adicional".
Mientras que, al referirse a problemáticas surgidas en otros nosocomios, el profesional aseveró que "este mes sí hay descuentos a algunos médicos. Hay gente que firmó y se retiró, esa persona tiene ausente y otros que a pesar de haber firmado no asistieron a los pacientes. Esto se da en el Centro de Salud y en el de Niños”.
Argumentó Avellaneda que:"Quienes hayan asistido a pacientes los días que se están descontando deben comprobar esa asistencia. Caso contrario, no recibirán el reintegro".


Comentá la nota