Indignados y argentinos, nuevos okupas de Wall Street

Los hermanos D’Ambrosio fueron a Estados Unidos tras la crisis de 2001. Un recital para apoyar a los “sin papeles”. El “corralito” y las promesas incumplidas de Obama.
Al cumplir tres semanas de protestas, los “okupas” de Wall Street desafían a las autoridades policiales y municipales, a los banqueros y al propio presidente Barack Obama. Reclamando reformas políticas y económicas para salir de la peor crisis económica de los Estados Unidos desde la Depresión del 30 lograron captar, con sus disfraces coloridos y pancartas irónicas, la atención de la prensa internacional. Solidarizándose con las protestas, Exequiel y Pablo D’Ambrosio, dos hermanos argentinos que viven hace diez años en Nueva Jersey, ofrecerán hoy un recital en Zuccoti Park, el epicentro de las críticas, bautizado por los indignados como el “Parque de la Libertad”.

“A Obama le pediría tener la posibilidad para salir del país y, luego, volver a entrar. Me indigna que nunca cumpla sus promesas. También le diría que renuncie y que no vuelva a postularse”, aseguró en diálogo con PERFIL Exequiel D’Ambrosio, cantante del grupo de rock Escarioka, que participa del concierto acústico El grito del mundo, en apoyo a Occupy Wall Street.

Junto a su hermano Pablo emigraron a los Estados Unidos en 2001, escapando de la crisis económica. Nacieron y se criaron en Guaymallén, Mendoza, y, aunque llegaron a la Gran Manzana para “hacer la América”, los primeros años fueron duros. A pesar de extrañar a sus amigos y a su país, consiguieron trabajo, se pusieron en pareja y tuvieron hijos. Ahora, con mucha conciencia social, reclaman por sus derechos. “Acá no hay nacionalidad que valga. Esto nos afecta a todos por igual”, proclama Exequiel, que porta una bandera argentina con esa misma inscripción. Y Pablo, de 27 años y bajista de la banda, compara lo que pasa en los Estados Unidos con la Argentina de 2001: “La intensidad de las protestas allá fue mucho más grande que acá. Pero igualmente hay preocupación”. Pese al entusiasmo de las protestas, la brutalidad policial y el temor a ser deportados pesa en la conciencia de los dos jóvenes músicos. En Wall Street hay centenares de detenciones por semana y los extranjeros indocumentados temen ser deportados.

Los banqueros, hombres de negocios y los políticos no están contentos con el movimiento que ocupó las calles de la city financiera más importante del mundo. Así lo expresó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, al acusar este viernes al movimiento de tratar de paralizar la economía local y “ahuyentar los puestos de trabajo”. “Sin las finanzas, que es una gran parte de nuestra economía, no habrá dinero para pagar a nuestros empleados municipales o para limpiar las calles. Nada de esto es bueno para el turismo”, aseveró el multimillonario Bloomberg, que forma parte del 1% de la población que los indignados señalan como la facción que más se enriqueció con la desrregulación financiera de las últimas décadas. Sin embargo, el alcalde también expresó simpatías por “alguna de las demandas” de los manifestantes de Occupy Wall Street y pidió que hagan las protestas “sin molestar a la gente”.

Pero en Zuccoti Park, centenares de personas siguen desafiando al poder. Y, ante la crítica coyuntura económica y con elecciones presidenciales en 2012, los latinos se sumaron al movimiento y reclamaron una reforma inmigratoria. “Dentro de la banda hay varios ilegales. Es una costumbre vivir con miedo. Siempre estás pensando que te pueden agarrar y no podés viajar a hacer una gira porque te deportan”, confiesan Exequiel y Pablo, dos jóvenes que desandaron miles de kilómetros de Mendoza a Nueva York y se convirtieron en los dos argentinos que, indignados, ocuparon Wall Street.

Voz de una frustración. En su primera declaración pública sobre el fenómeno que se apoderó de Nueva York, el presidente Barack Obama manifestó que Occupy Wall Street “refleja la frustración” del pueblo norteamericano por la crisis económica. “Dan voz a una frustración de más amplio espectro sobre el funcionamiento de nuestro sistema financiero”, dijo el viernes el jefe de Estado.

Pero fue el vicepresidente Joe Biden quien encendió la mecha de la polémica, al precisar que las protestas iniciadas en las calles de Nueva York “tienen mucho en común con el Tea Party”, ya que surgen motivadas por la crisis económica y sostienen que representan a los ciudadanos que no se sienten contenidos.

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