Incertidumbre y desolación en el viejo edificio de la Terminal

Incertidumbre y desolación en el viejo edificio de la Terminal
Excremento de palomas y stands destruídos, son parte del paisaje desolador que se puede observar en el predio ubicado en la intersección de Sarmiento y Alberti. Un grupo de comerciantes sigue esperando se les dé una solución.
El predio en el que hasta hace alrededor de 6 meses funcionaba la Terminal de Ómnibus de nuestra ciudad se encuentra en estado de abandono total. Una gruesa capa de excremento de paloma cubre la superficie del hall principal por el que, desde 1910, supieron desfilar los turistas que llegaban y se iban, primero en tren y luego en micros.

El 1º de diciembre de este año se conmemorarían los 100 años de la llegada del primer tren a la Terminal que en la actualidad ocupa dos manzanas entre Las Heras y Sarmiento, desde Garay hasta Alberti. Por esta actividad, la zona mantuvo por casi un siglo una intensa vida comercial que en la actualidad se diluye con el correr de los días y la falta de una respuesta respecto al destino que tendrá la estructura.

Si hay algo que queda claro cuando uno recorre las instalaciones, es que los tiempos para tomar decisiones dependen de intereses económicos y políticos. La nueva Terminal se inauguró a las apuradas y con vastas falencias en diciembre de 2009, a casi 3 años del inicio de su construcción. Sin embargo, los proyectos para resolver qué hacer con el edificio que quedó vacante, recién empezaron a surgir escasos meses antes de ser vaciado. Incluso las presentaciones oficiales ante el Concejo Deliberante se hicieron en marzo de este año, sin que hasta el momento haya una resolución.

A nadie escapa el hecho de que la ciudad necesitaba y anhelaba desde hace décadas una nueva Terminal acorde a una ciudad turística como Mar del Plata, con funcionalidad plena y una estética moderna y renovada. A nadie escapa tampoco, o al menos no debería, que la vieja Terminal daba trabajo a 300 familias en forma directa y a otras tantas más de los alrededores, que hoy ven con preocupación como sus ingresos han mermado con la reducción de la afluencia turística en la zona.

El predio fue cercado a mediados de diciembre, mientras prácticamente en simultáneo, la nueva Terminal recibía al primer micro en sus flamantes plataformas en un pomposo acto.

Casi la totalidad de los comerciantes que trabajaban dentro del edificio de Sarmiento y Alberti ya habían dejado sus puestos. Sólo cuatro se quedaron y resisten hasta hoy entre la mugre, la destrucción y el silencio que se ve interrumpido con el graznido de las palomas. Esperan que se decida cuál será el grupo empresario que se hará cargo de construir allí un paseo comercial y cultural para la reactivación de su fuente laboral y desde hace unos días lo hacen a oscuras y sin gas.

Eugenio Casas, uno de los concesionarios que se mantiene en su local y presidente de la Asociación Concesionarios y Amigos Terminal Mar del Plata, denunció “hostigamiento” por el corte de los servicios sin motivos aparentes. Según mencionó Casas a un portal de noticias web, a los cuatro puestos -que poseen medidores individuales- se les restringieron los servicios por supuestas pérdidas que el comerciante negó.

En las vidrieras aún permanecen los carteles que le reclaman al intendente Gustavo Pulti y al gobernador bonaerense Daniel Scioli, que no se olviden de los 300 trabajadores de la vieja Terminal y sus familias, que no tuvieron lugar en el nuevo emprendimiento.

Tres años demoró la construcción de la actual Terminal. Hace seis meses se efectivizó el traslado de un predio al otro. Hace una semana, el Jefe Comunal aseguró que la definición sobre el destino de la vieja Terminal de Ómnibus no demoraría más de 15 días.

La espera de los trabajadores continúa, mientras el deterioro que padece el edificio que albergó durante 100 años a los visitantes provenientes de todos los rincones del país, se evidencia a cada hora entre alambrados, cadenas y candados.

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