De inamovible a vetado ¿cómo jugará Massa?

Los cables filtrados provenientes de la Embajada de Estados Unidos sepultaron las aspiraciones del intendente de Tigre, hasta esos días una fija del Justicialismo para encarar la elección a nivel provincial y nacional.
Desde adentro, aseguran un encendidísimo malestar de intendentes y dirigentes. Sin embargo, ¿se darán el lujo de perder al segundo mejor posicionado detrás de Scioli?

Wikileaks se encargó de socavar de una sola jugada todo el plan y la carrera ascendente del Jefe comunal de Tigre, siempre nombrado en todos los rincones como un dirigente renovador y con aspiraciones en grande.

Los cables filtrados liquidaron las chances de Sergio Massa, quien comenzaba a sonar intensamente como una fija para la Provincia, o para Nación, como segunda opción.

En el primer escenario, la competencia era directa el actual gobernador Daniel Scioli, de embarcarse en una eventual reelección. O también, en un cuadro cada vez más probable, de subir Scioli a la Nación para encabezar la fórmula a presidente (bajándose CFK), el Cacique sería el número puesto para postularse en territorio bonaerense.

En el segundo escenario, de ser el mandatario provincial candidato a presidente, muchos avalaban el acompañamiento del tigrense como segundo a nivel nacional, esfera en la que ya había incurrido como Jefe de Gabinete. Eso sí, primero debían limar cierta distancia política.

Sin embargo, todo ese armado se quebró en una semana y el intendente llamado a renovar el clima dirigencial pasó a las tinieblas de la noche a la mañana.

Es claro, el malestar y el encono que generó la información conocida en los demás intendentes justicialistas y en los dirigentes. Esto fue más evidente en una de las últimas reuniones masivas en Gobernación, donde uno de los intendentes críticos del Conurbano, integrante junto a Massa del afamado Grupo de los Ocho, le avisó que no acudiera porque el clima no era óptimo y “estaba todo mal”.

Hoy, el intendente no aparece, no se muestra. Estrategia o realidad, sus posibilidades mermaron puertas adentro, por lo menos en lo actual.

Igualmente, en el peronismo nada está dicho, ya que históricamente se lo conoce como un movimiento capaz de sepultar, tragar y dar de nuevo. Más teniendo en cuenta el proceso electoral que está por explotar y amenaza con quitar al kirchnerismo del horizonte político. Y ahí sí Massa empezaría a importar nuevamente como ficha.

El Cacique sabe que en su distrito manda, por lo que en última instancia la jugada sería local. Sin embargo, también es conocido que en el PJ no abundan figuras con aceptación social, encasilladas en la “renovación” y con buena medición en los sondeos (como el tigrense cosechaba previo a Wikileaks), entonces en ese escenario las acciones suben para el díscolo.

Por eso, varias preguntas se disparan para el 2011 ¿Dejarán pasar el tiempo y allá por marzo lo tentarán desde el PJ? ¿Se lanzará solo por fuera en enero como infirió en declaraciones pasadas? ¿Lo borrarán del espacio perdiendo al segundo mejor dirigente detrás de Scioli como postulaban los encuestadores?

Las respuestas se irán desatando de acuerdo a las necesidades de una fuerza que busca sostenerse en el poder. Por eso tragar y cerrar los ojos, no sería tan descabellado

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