Inadmisible, intolerable e insoportable: crece la tracción a sangre y está prohibida

Inadmisible, intolerable e insoportable: crece la tracción a sangre y está prohibida
Se desconoce cuál es la cantidad de carros tirados a tracción a sangre en la ciudad. No hay un censo. La problemática es desbordante, como la crueldad de tratar a los caballos hasta llevarlos a la muerte. También hay menores indocumentados. ¿Qué hacen en la Municipalidad, en la Defensoría del Pueblo?
La invasión de carros con tracción a sangre, utilizados por cartoneros, en la zona céntrica de la ciudad, ha llegado a límites en los cuales, las autoridades de todos los ámbitos, deben dejar de mirar para otro lado. Todos incurren en incumplimientos de los deberes del funcionario público, como mínimo.

Un sargento de Comisaría Segunda, afectada al patrullaje de una de sus cuadrículas, debió interceptar un carro, en Buenos Aires al 2700, sobre el cual el cual se desplazaban, una persona mayor, un adolescente y un menor que no superaba los 10 años. Todos ellos indocumentados.

El estado del animal daba lástima. Herido, prácticamente sin herraduras de hierro, con infecciones a carne viva, mal alimentado, seguramente deshidratado, vencido tiraba (como podía) el pobre animal del carro cargado con cartones, botellas y hasta un electrodoméstico en desuso. La funcionaria policial actuó con absoluta corrección, y hasta de manera didáctica trataba de hacer entender el mal que se le causaba al animal.

cartoneros

Como argumento decía (el joven de barba) que al caballo se lo habían prestado. Lo cual era una excusa para no admitir que hacía su trabajo con un caballo a punto de morir, su estado era cuasi terminal. Ahora hay leyes, ordenanzas, distintas jurisdicciones u organismos burocráticos creados por la política para sostener vagos e inoperantes, que no cumplen con sus responsabilidades.

No saben por ejemplo desde la Defensoría del Pueblo qué es lo que ocurre. Nadie puede actuar de oficio. Parar esta salvajada, y este verdadero descenso en la escala de la explotación de los caballos, y también de personas porque se utilizan menores. Obstaculizan el tránsito ponen en juego su vida y la de terceros.

Como en las épocas de crisis, el cartón, el vidrio y los metales cobran mayor valor económico, a ello debe sumarse la mayor cantidad de descarte que se produce por el consumo de millones de turistas. Una simple gimnasia de multiplicación, nos indica que estamos ante el manejo de una verdadera fortuna que llega a manos de reducidores que pagan por la carga que acumulan esos carros.

Este es claro ejemplo de la deserción de la gestión municipal de esta problemática, y no debe descartarse que la visita del titular del ENOSUR, arquitecto Marcelo Artime, al predio de disposición final de residuos, haya tenido que ver en cómo se está manejando este negocio. Por lo pronto el ingeniero Regidor fue premiado con el cargo de vice presidente de OSSE (lo habrán mandado a cuidarle la espalda a Dell Olio) para dejarlo pegado con algún expediente.

Hay asociaciones de protección al animal, Colegio de Veterinarios, zoonosis, minoridad, no se puede creer que no se encuentre alguien con sentido común. Es la única ciudad del país en la que puede observarse este dramático y deplorable cuadro de la sociedad. La situación tiene que ver con el crecimiento de la indigencia y la pobreza, la falta de trabajo, en estos gobiernos que hablan de inclusión social, igualdad de oportunidades y dicen haberse convertido en los paladines de la reivindicación de los derechos humanos, cuando no respetan ni el derecho de los animales.

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