Qué impacto podría tener el conflicto diplomático con Brasil en la industria automotriz argentina

Qué impacto podría tener el conflicto diplomático con Brasil en la industria automotriz argentina

Ambos países forman un bloque que produce el 85% de los autos que se venden en el mercado local. La tensión entre los Gobiernos está bajo la lupa, aunque con la mirada puesta en octubre como alivio

Por Diego Zorrero

La escalada del conflicto diplomático entre los gobiernos de Argentina y Brasil sacude la matriz productiva de ambos países y, de manera particular, a la industria del automóvil, ya que la casi todas las terminales instaladas con producción en la región tienen plantas en ambos lados de la frontera. Además, en todos los casos de las marcas con producción en la Argentina, sus cuarteles generales también están en el vecino país.

Para tener una idea más precisa de la influencia que tiene el comercio automotor entre ambos países, la Argentina fabricó un volumen total de 490.876 vehículos en 2025 y exportó el 57% de ellos. Pero Brasil compró el 65% de la producción nacional de vehículos.

En el otro sentido, las exportaciones de autos de Brasil a la Argentina son las más relevantes en el mercado local, ya que sobre un total de 336.806 autos importados que llegaron el año pasado, 268.358 unidades vinieron de ese país, es decir el 79%.

Los principales interesados en cuidar este ecosistema industrial son las terminales y autopartistas, nucleados en que en Anfavea y Sindipecas respectivamente por el lado de Brasil, y por ADEFA y AFAC en Argentina.

La mirada del sector

“El acuerdo de complementación económica entre Argentina y Brasil es algo que viene desde 1990 y no es una política de un gobierno sino de dos Estados. En el caso de la industria automotriz, el actual acuerdo tiene vigencia hasta junio de 2029”, sostuvieron fuentes de la industria automotriz argentina en las últimas horas.

“La cadena productiva automotriz depende mucho de la especialización y complementación con Brasil, desde hace más de 30 años. Esos vínculos estrechos tienen la suficiente fortaleza como para estar más allá de tensiones coyunturales. Por ello mismo tenemos la expectativa que desde los niveles técnicos, como primer paso, se dé comienzo cuánto antes a la adecuación del contenido del ACE 14 con un horizonte al 2040”, dijo Juan Cantarella, presidente Ejecutivo de AFAC, la Asociación de Fabricantes Argentinos de Componentes.

Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo, socio fundador de ABECEB, explicó por qué este conflicto no debería tener impacto en la industria automotriz de ambos países.

“No creo que tenga ningún tipo de impacto. Ni en el comercio actual, que es sólido y está garantizado por los acuerdos vigentes, ni tampoco en las inversiones automotrices que se están proyectando, tanto en Argentina como en Brasil. No creo que a ese nivel nadie esté mirando si hay o no embajador en alguno de los dos países. Esto es algo entre dos Gobiernos y tiene corto plazo. En dos meses hay elecciones en Brasil”, reflexionó Dante Sica, titular de la consultora Abeceb y exministro de producción de la Nación.

“De hecho, hasta me parecería lógico que en la actual situación que tiene Brasil con Estados Unidos y los aranceles que le ha impuesto, empresarios brasileños puedan estar mirando a Argentina y evaluando inversiones acá para poder mantener un mejor comercio con Estados Unidos por las mejores condiciones generadas a partir del acuerdo logrado por nuestro país”, finalizó.

El escenario actual

Toyota, Volkswagen, todas las marcas de Stellantis, Renault y General Motors tienen fábricas en ambos países y se intercambian autos entre sí. Ford solo produce en la Argentina y exporta a Brasil, pero las oficinas centrales de la compañía en Sudamérica están en San Pablo. Nissan, Honda, Hyundai también tienen producción automotriz en Brasil, desde donde llega la mayoría de los modelos que se venden en Argentina.

En todos los casos, los autos que se fabrican en un país y se venden en el otro, se comercian normados por el Acuerdo de Complementación Económica (ACE 14), que establece un funcionamiento en bloque, sin arancel de importación en el intercambio comercial, y protegiéndose con un arancel común extrazona del 35% para autos que provengan de otros continentes.

El comercio automotor entre Argentina y Brasil no paga arancel de importación. Así, las fábricas de ambos lados de la frontera se abastecen de toda la gama de modelos de cada marca.

Ese acuerdo vence el 30 de junio de 2029, por lo cual, la industria automotriz de ambos países, y su relación con el otro, debería estar a salvaguarda de conflictos entre gobiernos.

Hay formas de sortear parcialmente ese arancel impuesto por el acuerdo, pero son de bajo impacto en el comercio con el otro país. Una de ellas es crear cupos de determinado monto de dinero en precios FOB (como el que tenía Argentina con México), otra es un límite de unidades anuales o una exigencia de determinada tecnología.

Este último es el caso del cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos creado por el Gobierno argentino en 2025, y que tendrá validez, coincidentemente, hasta 2029. El otro tipo de cupo es el que se estableció en 10.000 autos anuales de cualquier tecnología que se acordó entre Argentina y Estados Unidos, que debería entrar en vigencia entre agosto y septiembre.

Brasil también lo hizo, al aceptar que los autos electrificados entren sin pagar arancel de importación durante 8 años, hasta que en 2024 comenzó gradualmente a subir ese arancel extrazona, primero con un 10%, después un 18%, un 25% y desde el 1 de julio pasado, pagando nuevamente el 35%.

El ensamble de vehículos importados con preferencias arancelarias es una de las salidas que encontró Brasil para ir por fuera del ACE 14. Argentina lo hizo con el cupo de híbridos y eléctricos y el cupo con Estados Unidos. REUTERS/Rafael Martins/Archivo

Actualmente, por su política de priorizar la instalación de un nuevo fabricante para darle tiempo después a conseguir una integración gradual de proveedores locales, Brasil admitió que varias marcas chinas se encuentren en la fase de importar los autos desarmados con preferencias arancelarias, para ser ensamblados completamente en el país. Esto es lo que se denomina CKD o SKD (completo o semicompleto), es decir, autos ensamblados sin partes locales.

Como se puede ver, ambos países tienen sus acuerdos bilaterales externos, y si bien en algunos casos se puede tratar de volúmenes importantes de vehículos que no pagan el arancel común del 35%, el impacto en el mercado automotor del bloque es inferior al 15%.

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