El equipo del parque Mitre derrotó anoche 82-74 a Boca Juniors y se quedó con la clasificación a la final por primera vez en su historia. La aparición de Nicolás Romano en el último cuarto fue determinante para alcanzar la victoria 3 a 2 en la serie. Este lunes larga la definición.
Allí se las verá Regatas, desde el próximo lunes, con el ganador del duelo que sostendrán hoy Lanús y el tricampeón vigente Peñarol, que jugarán desde las 21 (televisa TyC Sports) en el Sur del Gran Buenos Aires en el quinto y último match. Independientemente cuál fuere el rival, el conjunto dirigido por Nicolás Casalánguida tendrá ventaja de localía en la llave que se resolverá al mejor de siete, con el formato 2-2-1-1-1.
En una eliminatoria que se dilató hasta la última instancia, obviamente que los detalles tácticos estuvieron en todo momento. Por eso Casalánguida volvió a apostar de arranque con Calderón para equilibrar la batalla interior con el puertorriqueño Santiago (2.16 metros). Aunque lo del pivote regatense no sólo se abocó a la defensa, sino que tomó protagonismo ofensivo con los primeros 5 puntos (triple incluido) del equipo del parque Mitre. Sin embargo, mejor le salió aún al “Che” García la movilidad más como alero de John De Groat, quien castigó con 3/3 triples y sumó 12 tantos en el parcial inicial. Por eso, además de las virtudes ofensivas de Van Lacke, el “xeneize” tomó la delantera en el score y llegó a escapar por cinco (16-11...24-19). Pero Regatas quedó a tiro en el cierre (22-24) gracias a la puntería de Martínez en libres (4/4) y un triple esquinado.
Otra vez Boca se adueñaría del dominio del juego a partir del desequilibrio individual de Hopson (seis). El 31-25 favorable al visitante ensombrecía el panorama de Regatas. Sin embargo, el minuto pedido por Casalánguida sirvió para despabilar a sus dirigidos e imponer otra agresividad en la defensa, que pasó a ser combinada: Quinteros y Washam persiguieron a Van Lacke y De Groat, para el resto marcar en zona. Ese dispositivo le dio réditos al dueño de casa, que enarboló una racha 15-2 y pasó a dominar desde lo anímico también el partido.
De hecho a partir del tercer segmento se vio todavía un mejor Regatas. Meyinsse obligó con sus tiros desde 4 o 5 metros a que Santiago salga más del poste bajo; Martínez guió pero también castigó incluso con penetraciones y Washam redondeó una gran noche, acaso la mejor suya en playoffs (fue doble figura, con 11+10 rebotes). Así, Regatas sacó una máxima de 54-40. Podía ser el quiebre, pero Boca no estaba dispuesto a ceder. Con la injerencia de De Groat y un par de “bombas” (Aguerre y Hopson), se mantuvo en juego y achicó hasta ponerse a tiro (56-54). Sin embargo, Quinteros, que hasta ahí no había convertido de cancha, apuntó desde 9 metros y asestó un triple que generó otro vigor. Un “Paolazo”.
El envión se mantuvo en los últimos diez minutos, donde Romano se adueñó de la ofensiva local y ninguno de Boca lo pudo frenar. Entonces Regatas tuvo vía libre para llegar a la final y su gente se ilusiona con lo máximo. Claro, jugando así el ansiado título puede estar más cerca.

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