La reunión ya había sido postergada la semana pasada. Al ex gobernador le habría molestado que lo convocaran junto a un conglomerado de partidos provinciales
Se trata, en definitiva, de la misma postura que tomó la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien calificó al llamado al diálogo como una farsa, y se negó a participar. Aunque con su estilo, claro.
En el texto enviado a Randazzo, Reutemann y Latorre afirmaron que existe una "imposibilidad de concurrir", aunque no explicaron los motivos. "Nuestras reales inquietudes se encuentran plasmados en un documento", suscripto por el Interbloque Grupo Federal, que fue entregado por los senadores peronistas opositores el jueves pasado y al que Reutemann adhirió, tal como adelantó El Cronista.
El ex gobernador santafesino también había sido invitado a ese encuentro, pero se excusó por problemas de agenda. Para aventar suspicacias sobre su ausencia, en la Casa Rosada aseguraron entonces que que se había acordado una nueva cita para esta semana. El mismo argumento exhibieron ayer. "El Lole nos dijo que venía. La reunión se pactó para este miércoles a las 16. Incluso, nos había pedido cochera para su auto", insistían anoche.
Es por eso que en el medio, se tejieron mil especulaciones. Hay quienes aseguran que el ex piloto de Fórmula 1 se habría enojado porque lo habían incluido en la misma "bolsa" que a otros partidos provinciales. Por caso, se espera mañana la presencia de representantes del Movimiento Popular Neuquino, del Frente Federal Fueguino y del MID.
Desde el entorno del gobernador negaron esa versión. E insistieron en que ya había expresado su opinión a través del documento que suscribieron los nueve justicialistas disidentes del Senado, entregado a Randazzo, pese a que Reutemann y Latorre no integran ese bloque sino uno propio, llamado Santa Fe Federal. Entre los reclamos planteados por el PJ opositor figuran la eliminación de los superpoderes, reforma del Consejo de la Magistratura, cambios impositivos para el campo, replanteo de la coparticipación federal, política sociales sin clientelismo, mayor seguridad y credibilidad del Indec.





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