Hugo Yasky: "Cristina dijo lo del presentismo porque no conoce cómo funciona el sistema educativo a fondo"

Hugo Yasky: "Cristina dijo lo del presentismo porque no conoce cómo funciona el sistema educativo a fondo"
El líder de la CTA oficialista y referente histórico de la Ctera marca algunas diferencias con el Gobierno, aunque afirma que lo apoya; toma distancia de Scioli y dice que no acompañará su candidatura.

Cuelga en el despacho de Hugo Yasky un cuadro en el que se escenifica una de las tantas protestas docentes que encabezó. Yasky tiene 64 años y es el jefe de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) afín al kirchnerismo y uno de los hombres fuerte de la Ctera, el gremio mayoritario en el universo de los maestros. El conflicto salarial lo empujó nuevamente a un abismo, en el que debió hacer equilibrio entre el disciplinamiento político y su rol como líder de un sindicato con linaje combativo y rebelde.

"El conflicto produjo una toma de conciencia en la comunidad respecto de la responsabilidad que le cabe a un gobierno para garantizar el ciclo lectivo. Se estigmatizó a los docentes, a los que se veía como clones del docente ausentista y displicente", dice Yasky sobre la pulseada salarial bonaerense.

Camina con pies de plomo cuando menciona al gobernador Daniel Scioli. Advierte que él no acompañará su candidatura presidencial. Y argumenta: "Quizá sea un buen candidato a presidente para muchos que lo ven como el mal menor. No creo que el conflicto docente complique su candidatura porque tiene un blindaje mediático, un manejo escénico que le permite transitar por el mundo siempre con una sonrisa. Su gestión es pésima".

De padres socialistas y formado en la juventud peronista de los 70, Yasky marca un enfriamiento con la CGT de Antonio Caló. "De 0 a 10, mi relación con Caló sería de 0,2. Hay un distanciado respeto, pero no tenemos la posibilidad de expresar una sintonía común", confiesa en una entrevista con LA NACION.

-Usted comparó el conflicto docente con los 40 días de paro a Alfonsín, en 1988, y con lo que fue la Carpa Blanca, en los 90...

-Hay diferencias. En el 88 fueron 42 días de paros nacionales, en los que se agudizó la crisis salarial de los docentes. Y el conflicto de la Carpa Blanca expresaba más el testimonio del estado terminal al que había llegado la crisis de la educación, en el que no se discutían aumento de salarios, sino que se pudieran cobrar salarios miserables.

-¿Se salió del estado terminal?

-Se avanzó mucho. Estadísticamente, sobre todo, en la inversión y en los recursos. Algunos osados dicen que estamos peor que nunca en términos educativos y no es así.

-¿El avance coincide en los salarios?

-En los dos últimos años, hubo un agravante: se retrajeron recursos y eso empantanó las negociaciones salariales. En algunas provincias, se manejan mal y no se aprovechó la época de vacas gordas. Buenos Aires es el ejemplo más notable. No ordenó la presión tributaria dirigiéndola para los que más tienen ni tomó medidas sobre el juego en manos privadas, que es una actividad altamente lucrativa. Cuando el hilo se corta por lo más delgado, les cortan a los docentes.

-Pero lo que pasa con los docentes en Buenos Aires también se replica en otras provincias...

-No. Hay provincias como Santa Fe, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, San Juan, todos de un signo político diferente, que tienen un nivel salarial aceptable.

-Usted habló de estigmatización. La Presidenta, en 2012, los estigmatizó con las horas trabajadas y las vacaciones...

-Dijo que los docentes trabajan cuatro horas y están tres meses de vacaciones. Es un cliché de la década del 90, en la que se culpaba al docente por la crisis de la escuela pública.

-Lo dijo Cristina...

-Hace mucho que no recurre a esa imagen del docente. Cuando dijo lo del presentismo, fue distinto. Es porque no conoce cómo funciona el sistema educativo a fondo. Hubo una mirada superficial y sin conocimiento.

-¿Acompañaría a Scioli si es el candidato presidencial del kirchnerismo?

-Habrá quienes no acompañaremos esa candidatura. Será mi caso. Pero no por este conflicto. Hizo una pésima gestión. Manoteó el dinero para el aumento a los policías de la educación.

-¿Hubo un viraje en el oficialismo con respecto a la relación con los sindicatos?

-Hay que separar lo de Buenos Aires con lo que sucede en la Nación. La decisión de judicializar el conflicto docente no tuvo un acompañamiento de las autoridades nacionales. Scioli eligió un mal camino. El gobierno nacional cometió un error grandísimo al cerrar en los dos últimos años la paritaria por decreto. Significó encajonar los conflictos sin posibilidad de salida.

-A nivel nacional, ¿a cuánto llevaría el sueldo inicial [hoy, en $ 3416] para decir que cerró un buen acuerdo?

-Lo mínimo es llegar a los $ 4500 en un plazo razonable. Por primera vez este año el salario quedó por debajo del salario mínimo, vital y móvil.

-¿Le molesta que digan la CTA oficialista o kirchnerista?

-Es una lectura binaria de la realidad. Nosotros hemos acompañado y lo seguiremos haciendo.

-¿Qué opina del paro de Moyano y Barrionuevo?

-Convocaron al paro después de reunirse y tener la bendición de Macri, Expoagro y Massa. Quieren instalar una alternativa de derecha y abrir la mesa Massa presidente. Massa es el candidato para la remenemización de la Argentina. Y gran parte de los que convocan al paro forman parte de lo peor de la sagrada familia sindical y no representan los intereses de la clase obrera. Y lo demuestra un hecho: en un país en el que el 90% de los asalariados no sabe lo que es el mínimo no imponible y en el que las dos terceras partes gana menos de $ 6500 levantan la bandera del impuesto a las ganancias.

-¿Coincide con las otras banderas: inflación, paritarias libres...?

-Las paritarias son libres.

-El Gobierno intentó poner un tope del 25%...

-Desde ya, pero las cámaras patronales metalúrgicas también. Nosotros [por los docentes] estamos haciendo huelga hace 20 días, así que la paritaria es libre. Lo que se da es la puja distributiva, es la lucha de clases en un contexto de paritarias libres.

-Cuestionó su relación con Caló, ¿por qué?

-El modelo sindical necesita profundos cambios y Caló no quiere. No debe existir un sindicalismo que no respete la democracia interna, que no tenga transparencia, que sus dirigentes no tengan que dar cuenta de su patrimonio. Es ridículo que la CTA no tenga aún personería gremial..

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