Mientras cae la popularidad del presidente, los franceses salieron a la calle en rechazo del proyecto que recorta beneficios
Por Luisa Corradini
PARÍS.- Centenares de miles de personas se manifestaron ayer en Francia contra el proyecto de reforma del Código de Trabajo. Esta tercera jornada de movilización de obreros, estudiantes y docentes que se oponen al texto coincide con una pérdida de popularidad sin precedente del presidente, François Hollande, y de su primer ministro, Manuel Valls.
Después de haber calificado la protesta de "auténtico éxito", la CGT (sindicato procomunista), Fuerza Obrera (centroizquierda) y las organizaciones estudiantiles que reclaman el retiro del proyecto anunciaron dos nuevas jornadas de acción para el 5 y el 9 de abril.
Fue un éxito, en verdad. Mientras el 24 de marzo, día de la presentación del proyecto en reunión de gabinete, la movilización parecía haberse desinflado, los cortejos de asalariados, estudiantes y alumnos de secundaria aumentaron ayer considerablemente, a pesar de una lluvia persistente: medio millón de personas en París, según los organizadores.
La policía, sin embargo, calculó que sólo 224.000 personas desfilaron en la capital para protestar contra un proyecto que, para sus detractores, limita la protección en caso de despidos colectivos, reduce el monto máximo de indemnización en caso de ruptura de contrato laboral, autoriza las negociaciones por empresa, aumenta el tiempo de trabajo semanal, limita la retribución por horas extras, permite modular los horarios de descanso y los días de vacaciones, y reduce las licencias por casamiento, duelo familiar o nacimiento de un hijo.
La llamada "ley El Khomri" (por el apellido de la ministra de Trabajo) es sostenida, en cambio, por el grupo reformista del gobierno, encabezado por Hollande, Valls y el ministro de Economía, Emmanuel Macron, que el ala izquierda Partido Socialista (PS) califica de "socioliberales". También apoya la iniciativa la central de empresarios Medef; el partido Los Republicanos, de Nicolas Sarkozy, y el líder centrista François Bayrou, así como los sindicatos reformistas (la CFDT socialdemócrata y la central cristiana CGTC).
Incidentes y vandalismo
Para la CGT, ayer hubo 1,2 millones de personas en las calles en todo el país. Como la última vez, se registraron varios incidentes al oponerse grupos de jóvenes a las fuerzas del orden en la capital, Lyon, Nantes y Marsella. En París, unas 20 personas fueron detenidas por causar daños materiales y lanzar todo tipo de proyectiles contra los policías, varios de los cuales resultaron heridos.
Once colegios secundarios habían cerrado sus puertas por temor a incidentes. De los 2500 liceos públicos del país, 176 fueron bloqueados por los alumnos, según el Ministerio de Educación. El movimiento social también estuvo marcado por numerosas huelgas, sobre todo en los transportes públicos.
Esta movilización llega en un mal momento para el Poder Ejecutivo. Encuestas de opinión catastróficas, desempleo récord, abandono de la prometida reforma de la Constitución... Las nubes se acumulan sobre Hollande y su jefe de gobierno, Manuel Valls.
La peor de esas humillaciones se produjo anteayer cuando, después de cuatro meses de discusiones, ásperas negociaciones y 63 horas de debates parlamentarios, el presidente tuvo que abandonar su proyecto de reforma constitucional que preveía retirar la nacionalidad a los autores de atentados y regular el estado de emergencia.
Provocado en parte por la oposición de derecha, pero también por el ala izquierda de su propio partido, el retiro del texto fragilizó aún más la posición del presidente sólo 14 meses antes de las elecciones presidenciales.
El jefe del Estado y su primer ministro se declaran "decididos a llevar a cabo las reformas prometidas sin bajar los brazos". Y después del fracaso de la reforma constitucional, es difícil, en efecto, imaginar que el Poder Ejecutivo pueda dar nuevamente marcha atrás con el proyecto de reforma laboral, lo que permite presagiar la continuación de la agitación social.
Bélgica aprueba la extradición de Abdeslam
- Un tribunal belga decidió ayer que Salah Abdeslam, sospechoso de los ataques de París que dejaron 130 muertos, puede ser extraditado a Francia, informó la fiscalía. Más temprano, un abogado de Abdeslam señaló que su cliente había desistido de su oposición inicial a la extradición y que también había renovado una oferta para cooperar con las autoridades francesas.
- "Salah Abdeslam desea ser transferido a manos de las autoridades francesas -dijo Cedric Moisse a periodistas-. Desea cooperar con las autoridades francesas."
- Los fiscales dijeron que Francia y Bélgica tendrán que acordar el procedimiento para la extradición. Tras su detención el 18 de marzo, cuatro meses después de los ataques en París, Abdeslam respondió a las preguntas de varios investigadores. Pero después ejerció su derecho a guardar silencio tras los atentados del 22 de marzo en Bruselas.

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