Seis personas que se desempeñaban en la cocina del hospital Lucio Molas perdieron su trabajo hace dos meses y las promesas de incorporarlos en otros lugares del nosocomio aún no se han cumplido.
Estas seis personas se desempeñaban "en negro" y fue ése precisamente el motivo que desencadenó su expulsión. "Fuimos a Casa de Gobierno a ver qué podíamos hacer para que nos pasaran a planta permanente y ahí estuvo nuestro error", contó una de las personas cesanteadas. "Nosotros fuimos con la mejor onda, sin ánimos de pelearnos con nadie. Pero resulta que cuando en Casa de Gobierno se enteraron que en el Molas había gente trabajando en negro, pero totalmente en negro, se armó el lío y dieron la orden de que acomodaran eso de inmediato".
Esto ocurrió, según la persona consultada, el 23 de agosto a las 10.00 de la mañana. Una hora después, tres de estos trabajadores en negro recibieron un llamado diciéndoles que ya no se presentaran a trabajar. Unos días después, los otros tres recibieron igual llamado.
"Nos dijeron que nos quedamos sin trabajo culpa nuestra, porque si nos hubiéramos callado la boca, nadie se enteraba de esto", aseguró. "A partir de ese momento, nos vienen prometiendo que nos van a contratar pero pasa el tiempo y no hay nada concreto. "En el gremio nos dicen que tenemos que esperar, que ya vamos a tener una solución, pero ya pasaron dos meses y nosotros necesitamos trabajar".
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