Horticultura: favorecida por precios del mercado, amenazada por el clima

Horticultura: favorecida por precios del mercado, amenazada por el clima

Las condiciones climáticas afectaron a Corrientes, pero en mayor medida a Salta y otras zonas productoras, por lo que hay problemas para abastecer a los mercados.  Se espera para septiembre una buena cosecha, "si el tiempo acompaña".

Una de cal y otra de arena para el sector hortícola correntino. Por un lado, el factor climático que influye de manera directa en la producción de hortalizas. El clima en este caso azotó al 100 por ciento de los productores, en cuanto a sanidad y rendimiento; y por el otro, en el juego de la oferta y demanda, los precios de mercado actuales ayudan a los productores a mantenerse en la actividad.

Así calificó el productor santaluceño José Soto, en diálogo con EL LIBERTADOR, sobre la situación del sector en este año tan particular, con la aparición del fenómeno de El Niño ya en diciembre de 2015 y cuyas consecuencias están a la vista de todos.

Si bien los correntinos tuvimos problemas climáticos, los productores del Norte, de la zona de Salta, se encuentran con dificultades sanitarias, por lo que no hay suficiente volumen de productos para abastecer a los mercados y mejoró el precio.

Mientras, en el cinturón hortícola de la provincia los cultivos de tomates, pimientos, ajíes, berenjenas, pepinos, chauchas y zapallito en menor medida están en pleno desarrollo y se espera poder cosechar en los meses de septiembre, octubre y noviembre.

Los productores "miran al cielo" con las expectativas de que mejore el clima para obtener buen rendimiento. El nublado afecta al desarrollo de las plantas, así como el exceso de humedad, por lo que necesitan de la luz para contrarrestar enfermedades.

"Siempre y cuando el tiempo acompañe, tendremos una buena cosecha", añadió Soto y comentó que las lluvias de junio, sumadas a las de julio, "prácticamente han fundido la cementera baja".

En este sentido, sólo quienes producen en invernáculos lograron salvar sus cultivos. "Hubo plantación tardía de algunas verduras y si viene jodido el clima, va a haber poca producción por cuestiones sanitarias", afirmó.

ALTOS COSTOS

Los costos de producción siguen altos; "los insumos se pagan todos en dólares y nosotros comercializamos nuestros productos en pesos", insistió el horticultor. Lo positivo es que ahora consiguen productos que hasta diciembre de 2015 no ingresaban al país por las restricciones impuestas por el Gobierno central anterior.

Por otra parte, manifestó su alivio por el cese de las inspecciones del Renatea (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios), consideradas como "persecuciones" por el campesino. "Hoy por hoy no se ve en los establecimientos y estamos más tranquilos trabajando", afirmó.

"De esta manera, un pequeño y mediano productor puede producir, a pesar del clima, teniendo en cuenta que las inversiones son enormes, aunque sabemos que estamos a la buena de Dios y le rogamos que mande buen clima", agregó.  MORRÓN, CARÍSIMO

No es una novedad que el precio del morrón se encuentra por las nubes. En las góndolas capitalinas, el kilo de morrón verde ronda los 50 pesos, el amarillo cuesta 132 pesos y el rojo supera los 100 pesos.

Los consumidores optan por comprar por unidad o prescindir del mismo a la hora de preparar sus comidas. Sin embargo, el productor vende a 50 pesos el kilo de pimiento rojo, el verde a 18 el kilo y el tomate a 15 pesos también el kilo.  Al respecto, el productor recordó que no son formadores de precios.

"Los grandes empresarios, al parecer, no quieren colaborar para que al país le vaya bien y no se conforman con remarcar un 25 por ciento, sino lo hacen en un 100 y hasta un 200 por ciento, lo cual es exagerado", indicó.  

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