Horas decisivas en Grecia: el Parlamento vota el plan de ajuste para evitar el default

El corsé que impone la Unión Europea para ser miembro del euro no funcionó en una Grecia, cuyo gasto excedió con creces sus posibilidades y que ahora debe optar por un duro ajuste fiscal para no perder la asistencia que ya le dieron los países de la región o caer en la cesación de pagos

En una votación cuyo resultado es de trascendencia internacional, el Parlamento de Grecia decide hoy si aprueba o no un durísimo plan de ajuste exigido por el FMI y la Unión Europea, a cambio de liberar fondos que le permitan evitar el default.

Si lo aprueba, como preveían ayer los mercados, Grecia recibirá la quinta cuota de 12.000 millones de euros de un rescate de 110.000 millones aprobado en 2010, que le permitirá afrontar compromisos inminentes de su deuda que se eleva a 150% del PBI. A cambio, los ciudadanos griegos tendrán que pagar más impuestos, recibir menos beneficios sociales y vender empresas estatales. En un plazo de cuatro años, 150.000 empleados públicos se quedarán sin trabajo.

Pero si lo rechaza, el país dará un paso hacia el abismo de la quiebra. Y en su caída puede arrastrar a otras naciones europeas que también están en una situación fiscal comprometida, además de complicar su permanencia en el euro.

Una situación de la que tampoco se salvaría América latina. Aunque sus vínculos financieros y comerciales son bajos, expertos citados por la BBC creen que la región sentiría al menos indirectamente una reacción temerosa de los mercados ante la crisis, con el consiguiente alejamiento del riesgo emergente.

Además, la Unión Europea es actualmente el segundo socio comercial de América Latina (el primero para el Mercosur y Chile), según la Comisión Europea, y un deterioro económico en el continente afectará las exportaciones de diversos productos.

Acorralados

Esa tensión se vivió ayer en las calles de Atentas cuando en una feroz pulseada contrarreloj, miles de griegos salieron a las calles para manifestar su repudio incendiando autos y tirando piedras contra la sede del Parlamento. Al mismo tiempo se cumplió una huelga general convocada por las dos centrales sindicales mayoritarias griegas.

“No pagaremos la deuda”, “No a las medidas de los mercados”, gritaban los “indignados” griegos que según una encuesta de la Universidad de Atenas citada en el diario español El País, cuentan con el “apoyo moral” 67,9% de la población.

“Les pido que escuchen su alma, la conciencia patriótica. Su voto es esencial para que Grecia se ponga de pie”, dijo el lunes el primer ministro George Papandreou, en un dramático llamado a los legisladores.

Antonis Samaras, líder de la oposición griega, adelantó en reiteradas ocasiones que no dará el visto bueno a las medidas impuestas por los acreedores. argumentando que no se puede aumentar la presión fiscal a un país que está en recesión.

Lo paradójico de esta situación es que fue durante el gobierno conservador del ahora partido opositor que Grecia entró a la zona del Euro, el 3 de enero de 2001, mintiendo sobre su déficit que estaba lejos del máximo del 3% del PIB que requiere la UE.

De todas maneras, la bancada del oficialista Pasok dispone de una justa mayoría de 155 escaños sobre un total de 300, aunque en los últimos días hubo algunas deserciones que amenazan complicar la votación.

La recién designada titular del FMI, Christine Lagarde, instó ayer a Grecia a alcanzar un “acuerdo nacional” político para aprobar las medidas de austeridad. “Hace falta que todos los prestamistas estén al lado de Grecia, pero Grecia tiene que hacerse cargo de sí misma de forma responsable”, afirmó la funcionaria, quien consideró “el peor escenario posible” una salida de ese país de la UE.

“Las próximas horas serán absolutamente vitales para la población de Grecia, pero no solo para el pueblo, también para la eurozona en su conjunto e incluso para la economía mundial”, afirmó el titular del Consejo de la UE, Herman van Rompuy.

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