El presidente francés suavizó su principal promesa de campaña, el impuesto del 75% a las personas que ganan más de un millón de euros por año, y ahora lo pagarán las empresas que tengan empleados que ganen más de un millón.
Francois Hollande aclaró que su idea "no es castigar a las grandes compañías", sino hacer que colaboren "en estos momentos tan difíciles, en los que se les pide tanto a los empleados", explicó en una entrevista de 45 minutos, emitida hoy en horario central por el canal France 2.
"¿Acaso no pueden hacer este esfuerzo durante dos años quienes están en lo más alto de las remuneraciones?", se preguntó el mandatario, destacando que es necesario que las grandes firmas sean transparentes respecto a los sueldos que perciben sus empleados.
El anuncio de Hollande fue rápidamente cuestionado por el diario Le Monde -un férreo aliado suyo durante la campaña presidencial- debido a que son muy pocos los empleados que gozan de un salario anual de más de un millón de euros.
Además, recordó el diario parisino que las empresas pueden hacer uso de diferentes fórmulas para evitar la tasa, por ejemplo, pagando parte de los salarios de sus ejecutivos con acciones de la compañía.
En su cuarta entrevista televisiva desde que asumió la Presidencia en mayo pasado, Hollande intentó atajar la lluvia de críticas que han sumido su imagen pública al nivel más bajo de su gestión, afirmando que los franceses sabían que "iba a ser difícil para todo el mundo durante dos años".
Durante la campaña Hollande había prometido tomar el camino opuesto a la política de austeridad impulsada por su antecesor, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, apostando al crecimiento económico, al empleo y al gasto social.
Sin embargo, en lo que va de su gobierno, ha continuado la política de ajustes de Sarkozy, el desempleo continúa aumentando y, según una encuesta publicada esta semana por la revista Le Nouvel Observateur, la mayoría de los franceses no ven avances en materia de igualdad social.
"Estoy listo para la batalla. Soy un líder de batalla. No soy un comentador, sino que avanzo con un objetivo. Ese objetivo es el crecimiento", afirmó el mandatario en la entrevista, en uno de sus numerosos intentos de recuperar la confianza de la mayoría de los franceses.
Según una encuesta publicada esta semana, más de la mitad de los franceses creen que es un "mal" presidente y un 68% se declararon decepcionados con su gobierno.
"La austeridad significa condenar a Europa a la explosión", sentenció hoy Hollande, recuperando la emoción de sus encendidos discursos de campaña.
"Hay que ser riguroso, pero hay que ceder con la austeridad. En Europa veo que está creciendo el populismo y el interés individual. ¿No han visto lo que sucedió en Italia?", agregó.
El mandatario fue muy cuidadoso en sus respuestas y evitó hacer grandes anuncios o adelantar cómo serán las próximas reformas.
Por ejemplo, cuando el periodista preguntó si mantenían la promesa de modificar la reforma de jubilaciones aprobada por Sarkozy que aumentó los años de cotización, el mandatario respondió que "como estamos viviendo más, vamos a tener que tener períodos de contribución más largos".
"Habrá una discusión sobre los términos, sobre contribuciones, indexando a la inflación y alargando el período de contribución", agregó, sin dar más detalles.
Al final de la entrevista, el líder socialista se refirió a dos temas de política internacional que hoy concentran la atención de París: el conflicto interno en Siria y la masiva ofensiva de soldados franceses en Malí.
"Vamos a comenzar la retirada de las tropas (de Malí) a finales de abril. En julio no habrá más de 2.000 soldados. A final del año, sólo habrá 1.000 soldados", prometió.
En cuanto a Siria, en donde el conflicto ya se cobró más de 70.000 muertos según la ONU, Hollande volvió a apoyar a la oposición armada, pero advirtió que "no pueden entregarse armas (...) si no se tiene la certeza de que esas armas serán utilizadas por opositores legítimos", un error que ya cometieron en Libia.


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