El estado de situación actual en el relleno sanitario ofrece a diario postales caóticas. La de ayer, que al parecer es la de todos los días, era triste. Jóvenes y niños, grandes y chicos, mujeres embarazadas, perros y camiones recolectores que arrojan la basura que levantan en la ciudad conviven en las peores condiciones de higiene que se puedan suponer. Separan lo que creen conveniente de los residuos para venderlo y, en el peor de los casos, comerlo.
"En nuestro horario y en el horario de las personas que están en el galpón (de 10 a 16) no ingresan chicos, pero cuando está por terminar el segundo turno, los chicos ya están dando vueltas por acá para entrar", contó Rogelio Orozco, delegado del asentamiento. El joven resaltó que no se trata de los niños del asentamiento sino de barrios cercanos, que también buscan su sustento.
Los delegados convocaron ayer a una rueda de prensa para dar a conocer sus reclamos a las autoridades comunales. Alberto Juárez, otro de los voceros de los recicladores, se ofreció de guía y llevó a los reporteros gráficos a retratar el sórdido paisaje. Justo en ese momento, las 19.30, un camión del Ente Municipal de Higiene y Salubridad Urbana (Emhsu), ingresó al relleno para depositar su carga. Subió a la montaña de basura y abrió su compuerta trasera para volcar las bolsas de residuos. Los "cirujas" lo rodearon para lanzarse de lleno a su tarea diaria, con los pies hundidos en los deshechos.
"Algo escrito".
Orozco y Juárez, junto a Heber Orozco y Olga Andrada, hicieron público el reclamo de las familias del lugar para que el municipio ponga por escrito el acuerdo que poseen de palabra para ingresar todos los días, en el primer turno, a buscar basura en el relleno. "El año que viene hay elecciones y si viene otro intendente nos puede sacar el permiso porque sólo es de palabra", manifestaron.
Los recicladores resaltaron que la tarea diaria que realizan redunda en un beneficio para la ciudad, dado que recuperan parte de la basura para su reciclado y, además, impiden que el crecimiento del relleno sanitario sea más veloz. Aseguraron que cada uno de ellos recicla un promedio de doce toneladas de material por mes. Esa cantidad, multiplicada por treinta familias, eleva el número a 360 toneladas mensuales de material recuperado de entre los residuos.
Rogelio Orozco reclamó además que el intendente responda el pedido de audiencia que le formularon tiempo atrás. Andrada destacó que sólo el viceintendente Guillermo Di Liscia se acercó al lugar para conversar con ellos. La semana pasada, el socialista aseguró que la estatización de la recolección de residuos se completará con la instalación de una planta de clasificación y acopio que permitirá a las familias de "El Amanecer" trabajar en condiciones dignas y conformar un emprendimiento de tipo asociativo.
El dirigente negó que hubiera en el municipio un plan para desalojarlos, una preocupación que subsiste entre los delegados, quienes apuntan a Torroba por la supuesta intención de expulsarlos.
Viviendas.
El otro planteo de los delegados fue el referido a la tierra. Ellos están asentados en terrenos que pertenecen al municipio, sin servicios esenciales, y pretenden que la comuna se los ceda para reemplazar sus chozas por casas de material. Saben que allí no podrían obtener agua fácilmente. La posibilidad de una perforación fue desestimada por ellos mismos, puesto que consideran que la napa está contaminada por el relleno.
La posibilidad de que les ofrezcan casas de barrio, como planteó Di Liscia, quien aseguró haber iniciado trámites ante el IPAV, la ven muy dificultosa, puesto que algunos, como Andrada, poseen animales de granja con los cuales se procuran alimentos. Orozco sostuvo que ellos llevan la basura al asentamiento para luego embalarla para la venta, algo que no podrían hacer en un barrio porque ni los vecinos ni el municipio lo permitirían.
Di Liscia, sin embargo, sostuvo que esa situación se solucionaría con la construcción del galpón para acopiar y seleccionar.
Andrada reclamó agua. Sostuvo que la comuna hace dos martes que no envía los camiones para llenar los tanques.
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