El hijo de un policía robó en una casa y fue apaleado por varios vecinos

El hijo de un policía robó en una casa y fue apaleado por varios vecinos
La vivienda ubicada en Maradona y Bonet está con custodia policial desde ayer a la mañana por temor a represalias de familiares del acusado. La Policía lo detuvo y la fiscala ordenó que permanezca preso.

El barrio Plan 3.000 ubicado al noroeste de la ciudad tuvo una mañana de domingo convulsionada. El hijo de un policía -que tiene a todos los vecinos “a maltraer”, según confió una fuente- recibió una dura paliza luego de que ingresara a robar una bicicleta al patio de una vivienda y golpeara con una patada en el rostro a la dueña de casa, que quiso evitar el hecho.

Todo se inició alrededor de las 7:15 horas, en la esquina de las calles Diego Maradona y Juan Bonet, después de que el marido de la mujer agredida saliera con rumbo hacia el autódromo para ver la carrera de Turismo Nacional.

Según pudo saber El Diario a partir del relato de un oficial de servicio de la Seccional Segunda, la joven vio por una ventana cómo su vecino, identificado como Lucas Sierra, hijo de un uniformado que se desempeña en el 101, saltó el tapial que divide a las dos viviendas y fue en busca de una bicicleta cross de uno de sus hijos.

Inmediatamente, mientras llamaba desde su celular a la Policía, la mujer corrió hacia afuera e intentó evitar que el muchacho de 19 años escapara con el rodado.

“Fue en ese momento que muchos vecinos, algunos por ejemplo que llegaban de una fiesta, escucharon los gritos de pedido de ayuda... Y lo que más indignación generó es que en el medio del forcejeo, y a la vista de todos, una vez que estaba otra vez arriba del tapial (el acusado) le pegó una patada en la cara a la víctima que incluso le provocó una lesión”, contó la misma fuente.

Tras la agresión, Sierra no pudo terminar de consumar el robo porque recibió una paliza generalizada de la que habrían participado varios integrantes de la barriada. Además, fue detenido en el mismo lugar por una patrulla de la mencionada dependencia policial.

Sin embargo no todo terminó allí. Enteradas de los acontecimientos, la madre del joven y una hermana (que no viven juntos porque está separada de su marido) concurrieron “armadas con piedras y palos” a la casa donde un rato antes había ocurrido el robo y comenzaron con una serie ininterrumpida de agresiones, insultos y amenazas de prender fuego la vivienda que obligó a una nueva intervención policial.

Ante la magnitud de los acontecimientos, la fiscala Alejandra Ongaro se entrevistó con la familia que fue víctima del robo y no sólo ordenó que el muchacho quedara detenido, sino que también pidió lo mismo para su hermana y su madre.

“El nuevo Código (Procesal Penal) dice que cuando una persona es detenida en flagrante delito es plausible de que automáticamente se le dicte la prisión preventiva, se le dé intervención al juez de Control y prácticamente vaya directo a juicio”, explicó una fuente consultada por este diario.

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