El hermano de Ratzinger dice que el Papa no será un jubilado más

El hermano de Ratzinger dice que el Papa no será un jubilado más
Mientras el mundo todavía discute el trasfondo de la renuncia del Sumo Pontífice, que se concretará el 28 de febrero, el vocero del Vaticano adelantó que proseguirá la agenda que estaba anunciada, este Miércoles de Ceniza. Debate sobre cómo llamarlo.

El hermano de Benedicto XVI, el sacerdote católico de 89 años Georg Ratzinger, dijo ayer que está seguro de que el Papa seguirá trabajando después de su renuncia. "No va a ser un jubilado de tiempo completo. No se quedará sentado esperando a que acabe el día", sostuvo sobre el Pontífice, que sorprendió el lunes anunciando su renuncia para el 28 de febrero por motivos de salud. Las declaraciones de su hermano, que además es su confidente de toda la vida, refuerzan las teorías de que tras su alejamiento del cargo, el Papa seguirá influyendo en el sucesor. Por otra parte, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, reveló que el Papa no podrá concluir con su cuarta encíclica, dedicada a la fe, antes de retirarse, por lo que su texto podría difundirse más adelante, pero en otro formato y contexto

Georg Ratzinger dijo que los planes para la mudanza de su hermano a un convento en el Vaticano están bastante avanzados. "Ya están amueblando el apartamento", indicó, señalando que las cuatro hermanas de la asociación católica laica Memores Domini que atienden al Papa en el Palacio Apostólico se mudarán con él y que sólo deberá prescindir del mayordomo.

El ex catedrático de teología Joseph Ratzinger también tendrá un escritorio, lo cual lleva a pensar que tiene previsto continuar con su labor académica. Georg Ratzinger expresó igualmente la esperanza de poder ver más a menudo a su hermano una vez que haya abandonado el pontificado. "Espero que en el futuro tengamos más tiempo el uno para el otro", dijo. Para ello, probablemente tenga un lugar en el nuevo domicilio, al igual que lo tuvo en el Palacio Apostólico: "Seguro que me dan una habitación propia."

En tanto, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó ayer que el Pontífice proseguirá con su programa de actividades previsto hasta el último día de su papado. En la agenda del Papa hay encuentros con obispos y visitantes extranjeros. El todavía jefe de la Iglesia Católica participará hoy como de costumbre en la audiencia general en la Plaza de San Pedro y, según Lombardi, la última gran celebración que presidirá será la liturgia del Miércoles de Ceniza, que marca el principio de la Cuaresma.

Con todo, Benedicto XVI dejará algunas tareas pendientes, como la de concluir su cuarta encíclica, dedicada a la fe. Lombardi explicó que la obra no está tan avanzada como para poder publicarla antes de finales de mes, pero consideró que los pensamientos del Papa saliente se podrán leer probablemente en un formato diferente al de una encíclica.

"Hasta el 28 de febrero, el Papa Benedicto XVI seguirá siendo nuestro Papa, con todas sus funciones", dijo Lombardi, quien indicó que por el momento no está claro qué trato se dará a Joseph Ratzinger después de su renuncia. "Es difícilmente imaginable que le llamemos cardenal", opinó Lombardi, considerando que "tal vez" se le podría dar el trato de "obispo emérito de Roma". Según Lombardi, el Papa no es cualquier cardenal y aclaró que Ratzinger no participará en el cónclave para elegir a su sucesor. «

dpa

La suerte del anillo del pescador

El anillo del papa Benedicto XVI será destruido al final de su pontificado, al igual que ocurre con los anillos de los pontífices después de su muerte. "Los objetos que guardan relación con el pontificado deben ser destruidos", afirmó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, citado por medios italianos. El vocero explicó que el anillo se destruye cuando muere el Pontífice, pero en esta ocasión, señaló Lombardi, la situación es diferente, "inédita", ya que el Papa sigue vivo, por lo que expertos vaticanos están estudiando la normativa.

La renuncia de un papa es casi inaudita. Gregorio XII fue el último pontífice que lo hizo en 1415, después de servir por menos de un año. Él también fue el único que posibilitó un decreto por el cual los papas podían retirarse.

Normalmente, el llamado "anillo del pescador" de un papa es destruido con un mazo después de su muerte para evitar cualquier eventual falsificación de documentos pontificios. Hasta ahora, el cardenal camarlengo, que gestiona la Iglesia durante el interregno entre un Pontífice y el sucesor, es el encargado de verificar la muerte y de retirarle del dedo el anillo, la señal de que el reinado ha concluido.

Rainer Kampling, del Departamento de Teología Católica de la Universidad Libre de Berlín, sostiene que al no haber memoria viva de un retiro papal, nadie está realmente seguro de lo que puede implicar su ceremonia de despedida. Y el Vaticano tendrá muy poco tiempo para resolver la cuestión, ya que Benedicto ha mantenido su decisión en secreto.

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