El ingeniero Pablo Adreani, director de AgriPac Consultores, fue convocado por Catalpa Agropecuaria para que hablara sobre las perspectivas de los mercados de cara a la próxima temporada agropecuaria.
Dijo Adreani: “Vinimos a presentar las perspectivas de los mercados para el 2014, el análisis de la coyuntura actual 2013, el impacto de la baja de precios en 2014 versus el permanente aumento de costos en dólares en Argentina por lo que ya conocemos del desfasaje de inflación versus devaluación. El 2014 es el primer año de los últimos diez en donde los mercados no suben como para compensar el aumento de los costos en dólares, no sólo no suben sino que bajan, con lo cual estamos en un escenario de potencial crisis de rentabilidad de acuerdo a los cultivos. El mensaje que le transmito a los productores es que este es el año para aumentar la productividad, no es el año para ahorrar costos y hacer cultivos baratos porque eso puede llegar a resultar nefasto para el productor. Es un año para analizar bien cada uno de los costos, insumos, tecnología desde el punto de vista de la respuesta económica, en la medida que tenga respuesta económica hay que aplicar tecnología”.
¿Puede variar en algo la perspectiva si el gobierno cambia el rumbo o el contexto internacional ya marca esto?
-El productor se viene manejando bien, pasa que en un mercado en suba constante como hubo en los últimos tres o cuatro años, fundamentalmente en soja, en menor medida maíz, que también estuvo intervenido por el gobierno, en una medida totalmente negativa el trigo, donde la intervención del gobierno nos llevó a la menor superficie de trigo sembrada en 100 años y al menor saldo exportable en 80 años; si un gobierno en los últimos 7 u 8 años recibió del sector productor, a través de exportación, 260 mil millones de dólares de ingreso de divisas, y recibió en concepto de retenciones 60 mil millones de dólares, cualquier gobierno normal lo que haría con ese sector en crisis es tratar de beneficiarlo o tratar de compensar la caída de los mercados y el aumento de los costos internos por la política cambiaria del gobierno.
Un gobierno normal debería anunciar una baja de retenciones de manera gradual de acá a los próximos 4 ó 5 años, ese solo anuncio cambia totalmente la expectativa del sector, cambia el ánimo de los productores, van a mayor tecnología, y otra de las cosas que lamentablemente a veces los gobiernos no tienen la capacidad o la información o la inteligencia necesaria para saber que 2 más 2 es 4, y en el caso específico de los fertilizantes, que tienen impuesto a la importación, deberían quitárselo como ocurre en Uruguay, y aquellos productores que aplican fertilizantes en el vecino país descuentan ganancias y eso redunda en una mayor producción. El gobierno tiene una mirada de faros cortos, nunca piensa una estrategia de largo plazo y nunca cuida a un sector que le permitió la bonanza y hacer todo lo que han hecho, la montaña de subsidios en un 70 por ciento es gracias al sector agropecuario. Duele mucho como argentino que no hay sensibilidad ante una crisis y no hay conciencia de que el país está entrando en una crisis grave de rentabilidad del sector.
Hay medidas internas que se pueden aplicar que podrían llegar a generar una mayor explosión de producción en Argentina y un escenario para los próximos 2 años mucho más amigable, más considerando un gobierno que está complicado para la reelección.
Afortunadamente el productor está acostumbrado a las crisis de este país…
- Totalmente de acuerdo, pasa que este año es la primera vez que se le ve la cara al diablo, yo soy optimista, positivo, el productor no come vidrio, y si lo mastica no lo traga. El productor va a ir a esquemas de producción con rentabilidades aceptables, sustentables, hay todavía un margen de ganancia aceptable en campo propio con soja de 300 dólares, maíz también.
Se terminan los arrendamientos, o vamos camino a eso…
- Esa es la primera consecuencia, hay un cambio de modelo, el modelo agrícola argentino se acabó, es un modelo que anda muy bien con precios en suba; pero si tenés uno o dos años no sólo con precios en suba o baja, sino con sequías como las que tuvimos, aquel productor dueño de campo que lo alquila, se va a tener que acostumbrar a que no le van a pagar lo que él pretendía, en algunos casos no le van a arrendar el campo.
En un sistema asociativo ese productor puede armar un nuevo modelo de negocios en el que el productor aporta el campo, va en un porcentaje de la ganancia, otro aporta la tecnología o los insumos, otro aporta la máquina, y los tres dividen en partes iguales o proporcionales a lo que cada uno pone. Cuando hay buenos rindes el que alquila el campo le quiere pagar al contratista no porcentajes sino quintales fijos, y cuando rinde poco no quiere quintales fijos y le quiere pagar porcentajes, y ese contratista en maquinarias tiene a lo mejor invertido un millón y medio de dólares.
Creo que la Argentina de la avivada y de recostar sobre el otro la ganancia o pérdida de un cultivo no funciona, en algún momento va a tener que haber un cambio de modelo y una asociación más pareja entre las tres patas del negocio.
Complicado en un país en el que es difícil asociarse…
-Es un cambio cultural y de paradigmas. Aquel productor que se dé cuenta que asociándose con las otras dos patas del negocio puede ganar más plata, también puede perder si hay sequía o inundación, el riesgo climático está permanentemente. Creo que algunos productores van a entrar en esa variante porque hay que tener en cuenta que en el sector no hay financiamiento infinito, esto no es Estados Unidos que piden un crédito al 2 por ciento y tienen para sembrar 50 millones de hectáreas, acá no hay créditos, los últimos dos años fueron de desfinanciamiento de los principales productores y pulles, no hay capacidad financiera para sustentar todo, con lo cual hay que ir a esquemas mucho más asociativos sin miedo a asociarse. Hay que hacer valer lo que la Argentina tiene, que es una de las mejores tierras del mundo.
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