El segundo paquete de austeridad italiano en menos de un mes encontró un serie de críticas el día después de convertirse en ley, con la mayor federación sindical amenazando con una huelga general por la injusticia de las medidas.
El presidente Giorgio Napolitano promulgó el sábado el decreto de emergencia que introdujo fuertes medidas de austeridad para recortar el déficit fiscal en unos 45.500 millones de euros y equilibrar el presupuesto de 2013.
La líder de la confederación sindicalista CGIL, Susanna Camusso, dijo al periódico la Repubblica que el paquete sólo afecta a los que ya pagan sus impuestos, y agregó que se decidirá la fecha de una huelga general en una reunión de emergencia el 23 de agosto.
El plan de austeridad fija un impuesto solidario sobre quienes ganan más de 90.000 euros anuales, que será cobrado por tres años, pero fue considerado insuficiente por los sindicatos.
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