Rafaela sorprende por su movimiento y su desarrollo a Steve Handlesman, que por estas horas visita por primera vez a la ciudad; y también a nuestro país.
Esta visita turística incluye su interés por conocer un país del que tanto escuchó hablar en su ámbito privado, pero así también en el profesional.
Desde hace casi 27 años trabaja en NBC, habiéndose formado como periodista mientras se hacía de las herramientas durante la tarea. Con un master en Historia y lo que sería una Licenciatura en Inglés, Steve Handelsman, recorrió todos los estratos de la tarea periodística con buenas experiencias en el Capitolio, que le dieron una fuerte impronta para la temática política, pero además tuvo el privilegio de cubrir grandes temas internacionales en Irak, Pakistán, Panamá, Haití, Filipinas, Brasil, toda Europa, Israel, e incluso Egipto, además de ser parte de las asunciones de los presidentes George Bush, Bill Clinton, George W. Bush; y Barack Obama. Además, en tiempos en que la inmigración se tornó en uno de los debates más álgidos de su país, para su reglamentación, Steve tuvo dedicación exclusiva en ese tema; tarea que se permite por haber muchos periodistas trabajando en las cadenas, con lo cual se genera ese “lujo” de poder dedicarse a segmentos precisos de la información, con lo cual es ineludible la profundización de cada tópico.
En la tarea del periodista cada día es diferente, pero no por eso liviano. “Mi trabajo es mejor que un trabajo común”, dice Steve coincidiendo con lo que por lo general pensamos quienes nos dedicamos a esto. El ritmo de vida habitual hace que el periodista tenga horarios diferentes al resto y es por ese motivo que él relata sus días como largos, comenzando a las diez de la mañana y regresando a casa a las ocho de la noche, aproximadamente, en una jornada tranquila, lo cual lo lleva a vivir al revés, incluso, que el resto de su familia. Un rasgo del oficio, una diferencia más con el resto de los trabajos, sin contar coberturas especiales que se llevan todo un día de tarea y dejan sólo unas pocas horas para dormir.
UNA MIRADA
“Probablemente tengo buenas noticias para decir de la Argentina, porque no hay actualmente muchas coberturas sobre el país. Una vez que terminó la crisis económica, felizmente, no hubo mucho más para tratar en Estados Unidos (el revuelo socio-económico que había sucedido aquí, se tomó con menos importancia que lo sucedido en Irlanda, en Grecia o actualmente en Egipto). La estabilidad en la Argentina generó menos espacios de cobertura en los medios”. Se aplica por estas horas, más allá de todo lo que trasciende por Wikileaks, que “al no haber noticias, son buenas noticias”. Si sucedió que al asumir nuestra actual presidente, la novedad de una mujer al mando fue resonante y sí llegó a los principales titulares, una vez que la democracia siguió su curso y se replicaron los ejemplos de mandatarias en el mundo, Argentina volvió a sonar como un buen destino turístico.
Con todo lo que sabemos que tenemos y padecemos, seguimos mostrando una Argentina gustosa para quienes nos visitan. “Antes de llegar yo sabía del tango, de la belleza de la Patagonia, de la Pampa, de la cultura, entre otras cosas, pero venir y experimentar todo es mejor y más significativo a nivel personal”. Steve y su familia fueron acompañados por Rodolfo Zhender y la suya en Buenos Aires, para comprobar la idea de tener la capital más europea del continente, luego visitaron Bariloche y su entorno, la ciudad de Mendoza que según él combina “el paisaje de Denver, al lado de las montañas, el clima de Palm Springs en California; y la producción del valle de Napa”, por los vinos y el fascinante malbec.
Después de pasar por Córdoba y en auto llegaron a través de tanto campo a Rafaela.
“No entiendo cómo la gente en la Argentina luce tan delgada, cuando come tanto”. A pesar del estilo de alimentación de Estados Unidos, parece que nuestra forma de comer sorprende por sabor, como por cantidad; y las picadas siempre se llevan todos los halagos, de forma pareja con los asados.
“Me gusta el ritmo del día que tienen acá”, lo cual para Steve Handlesman es una de las experiencias más salientes que se lleva de aquí.
Rafaela conserva el encanto de la siesta, del saludo cordial en la calle, sumado a un estilo productivo. “Me gustaría que Estados Unidos fuera como Rafaela. Es el país más urbanizado del mundo. Mucha gente ya no vive en el campo, los pueblos chicos están muriendo, más que en otros países”. Hay algo sobre saliente “aquí al gente puede vivir toda la vida en la misma ciudad” a diferencia de los estadounidenses que suelen mudarse mucho y por todo el país. Existe en la Argentina un sentido de pertenencia y de vinculación con la familia, por varias generaciones que asombra a esta visita tan cordial. “Todos se sienten conectados y eso hace bien al alma, pienso”, reflexiona sobre su realidad y la nuestra, más allá de otras ventajas que sí tengan allá arriba. Steve se muestra convencido que “los seres humanos tienen que evolucionar para vivir más como acá”.
“Si se toma una lista de ciudades de cien mil habitantes en Estados Unidos, puedo garantizar que no hay ninguna más linda que esta, porque están colapsadas, sin puestos de trabajo, sin negocios. También creo que las grandes ciudades de Estados Unidos son mejores que las del resto del mundo, porque existe la pobreza, pero nadie vive entre chapas”. “Las ciudades como Rafaela en Estados Unidos no están yendo bien”, comentó Steve que cree que por haber vivido siempre en grandes ciudades “romantiza” un poco a las más pequeñas.
Es destacable que la Argentina siga dando pelea para enaltecer a sus ciudades de mediano tamaño, sin expulsar a sus profesionales, generando trabajo, educando y pujando por crecer.
El paso de Steve Handlesman tuvo un significado especial, para ver desde la mirada de un periodista de carrera, una exaltación de nuestros aspectos más positivos, siendo esa la visión que tanto nos falta como iniciativa a los argentinos y de lo cual tenemos que aprender


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