El malestar de los intendentes no se convirtió en un planteo para Hugo Moyano. Ni las colectoras, ni el avance de Sabbatella tuvieron lugar en la reunión de Sierra de los Padres. ¿Dónde se discute en el PJ Bonaerense?
La desconfianza recrudeció a medida que temas como la posibilidad de implementar listas colectoras o la irrupción de Martín Sabbatella, apañado por Cristina Fernández, amenazó la hegemonía pejotista en las intendencias y en los concejos. Ahí sí: los caciques entonaron cantos de guerra y, en “off” y en “on”, se lanzaron con los tapones de punta.
Lo suyo no es, sin embargo, la discusión llana, frontal. La construcción del PJ bonaerense es de consensos y de gestos. Haberle vaciado dos reuniones al camionero es uno, y muy contundente. El líder de la CGT respondió colgándose de la pollera de CFK y utilizando como escudero a Daniel Scioli, responsable de las últimas dos convocatorias, exitosas, al menos en los números.
Con todos sobre la mesa –la asistencia alcanzó los 40 concejeros presentes y apenas 7 faltazos-, no hubo, sin embargo, debate. Para el disenso, silencio. Sólo se debatió a viva voz aquello en lo que ya había un acuerdo: remodelación de la casa de Gaspar Campos, campaña de afiliación masiva.
¿Colectoras? Nada. ¿Sabbatella? Tampoco. El PJ es ámbito de consensos, y las reuniones, se ve, están para otra cosa.
El mutismo de Sierra de los Padres repercutió en la primera sección. Allí, los intendentes del G8 planeaban una reunión para elaborar un documento crítico sobre colectoras y demás. Quedó en el aire, flotando, para la semana que viene, cuando el sordo rumor de los tambores de guerra evidencie que consenso y complacencia no son la misma cosa.
El intendente de Escobar, Sandro Guzmán, tiene un pie afuera del armado. Se negó a apoyar cualqueir candidatura que emerja del espacio y señaló que apoya a Cristina Fernández y a Daniel Scioli. Mientras tanto, dos de los caudillos con más proyección en el espacio -Sergio Massa y Pablo Bruera- no parecen dispuestos a ceder posiciones y se "bajan el precio" mutuamente.
La cuasi deserción de Guzmán y el acercamiento cada vez más notorio de Bruera hacia los gobiernos nacional y provincial pueden transformar al G8 en G6, en cualquier momento.







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