La guerra y el escudo de Caputo

La guerra y el escudo de Caputo

El ministro de Economía admite que el conflicto en Medio Oriente puede tener consecuencias, pero también que “el mejor escudo para la Argentina es el orden macroeconómico”

 

La escalada de la guerra en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales y el Gobierno buscó enviar señales de estabilidad, aunque empiezan a percibirse cada vez más pistas de alerta. El ministro de Economía, Luis Caputo afirmó que el “mejor escudo” para la Argentina frente al conflicto internacional es el orden macroeconómico. El riesgo país llegó a rozar los 600 puntos, el Banco Central empeza a comprar menos reservas y los números del frente externo muestran, mes a mes, rojos cada vez más impactantes.

Durante un discurso en Córdoba por el aniversario de la Fundación Mediterránea, Caputo sostuvo que el país atraviesa una etapa inédita de disciplina económica. “Es la primera vez que tenemos un presidente con la vocación política para que haya orden macroeconómico”, afirmó, al tiempo que defendió el superávit fiscal y la estrategia económica del Gobierno.

Caputo vinculó la estabilidad de precios con ese esquema de política económica y señaló que el equilibrio fiscal funciona como el principal ancla frente a shocks externos. Según su visión, la consistencia macro permite amortiguar impactos provenientes del escenario internacional, incluso en un contexto de volatilidad global provocado por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.

El ministro también planteó que la política cambiaria se mantendrá sin modificaciones. Ratificó el esquema de bandas para el tipo de cambio y aseguró que el programa de acumulación de reservas se está llevando adelante sin afectar el precio del dólar. “Nada va a cambiar en la política cambiaria”, insistió.

Caputo sostuvo que la baja del riesgo país depende de múltiples factores. A su juicio, los fundamentos económicos no son el problema central, sino la denominada “posición técnica” del mercado de bonos —la relación entre oferta y demanda— y el componente político que, según afirmó, aún pesa en la percepción de los inversores.

Bonos bajo presión

Mientras el ministro buscaba transmitir calma, los mercados reflejaron un clima mucho más adverso. La escalada del conflicto en Medio Oriente provocó una nueva ola de aversión global al riesgo que impactó también sobre los activos argentinos.

Los bonos soberanos en dólares registraron caídas generalizadas. Entre los más afectados se destacaron el Global GD35, que retrocedió alrededor de 1 por ciento, y el Global GD29, que cayó cerca de 0,8.

El indicador elaborado por JPMorgan Chase llegó a rozar los 600 puntos básicos durante la jornada, su nivel más alto desde diciembre. Hacia el cierre de la rueda recortó parte de las pérdidas y finalizó en torno a las 573 unidades, apenas por encima del día previo.

La tensión internacional también golpeó a las acciones argentinas. El índice S&P Merval retrocedió 0,2 por ciento en la Bolsa porteña y, medido en dólares, cayó 0,8 por ciento, ubicándose en su nivel más bajo desde fines de octubre. Desde el máximo del año, el índice acumula una baja cercana al 18,5 por ciento.

Las empresas argentinas que cotizan en Nueva York también operaron en rojo. Los ADR registraron pérdidas de hasta 6,6 por ciento, encabezadas por Irsa, seguidas por caídas en BBVA y Edenor.

En el frente cambiario, el Banco Central de la República Argentina mantuvo su racha compradora en el mercado oficial, aunque con un resultado más modesto que en jornadas previas. La entidad acumuló 40 ruedas consecutivas con saldo positivo en el Mercado Libre de Cambios, pero en esta ocasión adquirió apenas 17 millones de dólares.

La cifra representó menos del 5 por ciento del volumen operado en el mercado cambiario, muy por debajo del ritmo que el propio organismo había fijado como referencia al inicio del programa de acumulación de reservas.

Al mismo tiempo, las reservas internacionales registraron una caída significativa. El stock bruto descendió 382 millones de dólares hasta ubicarse en 46.135 millones. Según fuentes oficiales, la mayor parte del retroceso se explicó por la baja en la cotización de activos financieros que integran las reservas, en particular el oro.

Las estimaciones privadas muestran que, al descontar pasivos y compromisos, las reservas netas continúan en terreno negativo.

En paralelo, el dólar volvió a mostrar presión alcista en el mercado local. La cotización superó nuevamente los 1400 pesos y cerró cerca de los 1415, en un contexto donde persiste la demanda de divisas por parte del sector privado.

Según los datos oficiales, las personas humanas compraron en enero unos 3103 millones de dólares en términos netos. La formación de activos externos se consolidó así como uno de los principales canales de salida de divisas del sistema financiero.

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