Un mes de guerra: Argentina amortigua el impacto solo gracias al estancamiento económico

Un mes de guerra: Argentina amortigua el impacto solo gracias al estancamiento económico

Sin embargo, diversos sectores advierten sobre el peligro de una mayor caída del consumo. Esto, a su vez, pondría un límite a la aceleración inflacionaria por la suba del combustible.

Por

Javier Slucki

A poco más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, referentes de diversos sectores productivos advirtieron por el peligro de una profundización de la caída del consumo y la actividad, mientras resaltaron que eso mismo es lo que puede evitar que haya una remarcación de precios tan fuerte con el inminente inicio de abril.

Desde el estallido del conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, el precio del barril de Brent aumentó cerca de un 30%, para ubicarse, la mayoría de los días, cómodamente por arriba de los 100 dólares.

 

El transitorio beneficio que Argentina puede percibir gracias al mayor ingreso de divisas por Vaca Muerta no quita el impacto paralelo de la suba interna de los combustibles. Concretamente, la nafta aumentó al menos un 15% y el gasoil un 14% desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero pasado, según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET).

La crisis del consumo modera la suba inflacionaria por la guerra

La cuestión es cuál será el verdadero impacto de esta suba de la energía en la economía real, en el contexto de una aceleración de la inflación, pero en paralelo a una caída en rubros clave como la industria y el comercio.

Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA), advirtió que en este primer mes de guerra hubo no solo una fuerte suba de la nafta sino, además, un importante aumento en la materia prima del polietileno, que genera "un efecto dominó en toda la cadena de valor".

Rosato explicó que "las ventas están muy deprimidas por los aumentos en los costos, así que esto puede traer consecuencias negativas para el consumo, con más suspensiones y despidos".

Esto, sin embargo, es lo que moderará el impacto de la guerra en la inflación durante las próximas semanas, afirma el sector comercio. "Hay un límite en el poder de la demanda por el tema salarios", alertó al respecto Salvador Femenía, secretario de Prensa de CAME.

 

Además, Femenía alertó que, de cara al inicio de abril, "es posible que haya remarcaciones, pero el tema es cómo va a reaccionar el consumidor ante ellas". "Creo que esto, dentro del comercio minorista, va a continuar. Todo tiene una limitación por lo que la demanda está dispuesta a pagar", agregó.

Dentro del consumo masivo minorista también vislumbran un panorama similar. "Los empresarios vivos quiere trasladar todo al precio. Y lo que va a ocurrir es que la gente no va a convalidar" la suba, alertó Fernando Savore, vicepresidente de la Confederación General Almacenera Nacional. La ausencia de remarcaciones fuertes es lo que le da esperanza al sector para que abril finalmente pueda mostrar un repunte en las ventas, tras las bajas del último trimestre, añadió.

El mismo escenario se anticipa en la construcción. "No tengo información de aumentos realizados por la guerra. Como el sector está muy deprimido creo que los aumentos van a seguir por debajo de la inflación general" frente al cambio de mes de este próximo miércoles, aseguró a El Destape un alto referente del rubro, que prefirió hablar en off.

Frente a este contexto, incluso las tasas locales en pesos se ven moderadas por la inestabilidad financiera internacional y la huida de inversiones hacia activos seguros como los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Al respecto, el sector financiero espera que las tasas negativas reales, que comenzaron a verse en marzo, sigan en ese plano al menos al corto plazo, consideró un referente del sector bancario en diálogo con este medio.

Caen los sectores clave mientras baja el consumo

Las cifras que explican este panorama de moderación de la aceleración inflacionaria son claras. En enero, la actividad se ralentizó a una suba de solo el 1,9% interanual, la menor en 14 meses, según el Indec. Pero los sectores productivos clave para la generación de empleo volvieron a caer: la industria un 2,6% y el comercio un 3,2%, mientras que la construcción se mantuvo neutra sin recuperarse aún del desplome de 2024.

En febrero, antes del inicio de la guerra, el escenario pareció haber sido todavía peor. La consultora OJF estimó que la actividad cayó ese mes un 2,9%, profundizando la caída del 0,9% que midió en enero. Según anticipó, el comercio se derrumbó un 6,9% y la industria un 7,9% interanual.

No solo la inflación se aceleró a un 2,9% tanto en enero como en febrero, sino que esto implica una baja del salario real de los trabajadores registrados, de 0,9 puntos en enero según la cifra del organismo estadístico oficial.

El combo se completa con una suba del desempleo de 1,1 puntos durante el último trimestre de 2025. La consecuencia no es otra que el desplome del consumo masivo, que cayo un 3,4% en febrero, según la medición de Scentia. Así y todo, los privados consideran que la inflación puede haber vuevo a romper el techo del 3% en marzo. Solo la actividad planchada puede evitar que la cifra sea aún más alta.

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