El Secretario General de SUTEBA realizó un análisis de las condenas que recibieron ayer los siete represores que actuaron en el Centro Clandestino de detención El Vesubio. El sindicalista declaró en la causa y recordó los 11 días en que estuvo, secuestrado y desaparecido en ese lugar. Luego estimó que hay una falta de conocimiento por parte de la población general respecto de lo acontecido en el predio ubicado en La Tablada.
El Vesubio fue uno de los mayores centros de detención durante la última dictadura militar, y estaba enclavado en La Matanza.
Paulino Guarido es un matancero que estuvo detenido 11 días en ese centro clandestino de detención. Durante el juicio que culminó ayer, su testimonio fue uno de los más importantes a la hora de identificar el lugar. Habló con NCO sobre lo acontecido en el Tribunal número 4.
“Fue un día particular, con los sentimientos encontrados de tristeza, de bronca y alegría. Por que finalmente cuando se hace justicia es una manera de defender la alegría” detalló.
El docente estimó que “lo más importante de mi presencia ahí fue que a pesar de haber estado poquito tiempo pude individualizar el lugar donde estuve detenido, porque pasaba por ahí cada vez que iba a la escuela”. El Vesubio era parte del viaje de rutina que Guarido tenía para ir a trabajar.
Respecto de los condenados consideró: “Entraron a los empujones como si no hubiera pasado el tiempo, pero se fueron detenidos no volvieron a la hipocresía de dormir con sus familias como si nada”.
Con voz temblorosa, quizás por su propia naturaleza o por los recuerdos que le vienen a la mente, consideró que el fallo realizado por la justicia fue “una forma de reparación” por todo el sufrimiento que debió experimentar en esos días de secuestro, sumado a los de otros compañeros que estuvieron en cautiverio.
En la sentencia estuvieron presentes diferentes organizaciones de derechos humanos, como H.I.J.O.S. o la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza; así como el jefe comunal, Fernando Espinoza, quién se comprometió a convertir el terreno, donde yacen los escombros de lo que fue el lugar de tortura, en un lugar destinado a la memoria.
Para Guarido –cuyo hijo nació en cautiverio- la presencia del jefe comunal fue “importante más allá de todas las diferencias que pueda tener” porque se analizó como “una voz que se levanta en La Matanza para toda la comunidad”.
Cuando NCO le consultó respecto por la demora de la Justicia en las causas de crímenes de lesa humanidad, el Secretario General de SUTEBA La Matanza, optó por valorar “a donde hemos llegado”. “Sin el juicio a las juntas y sin las madres ni la decisión política de Néstor Kirchner no se hubiese llegado a este momento” ponderó.
Si bien en los últimos días dejó de estar en el candelero público, la investigación por denuncias de corrupción en la Asociación de Madres de Plaza de Mayo dirigida por Sergio Schoklender no podía ser dejada de lado.
“Creo que hay sectores del poder económico, poder político y de los medios de comunicación ligados a los que fueron condenados ayer que aprovecharon esta situación perversa de Schoklender y el daño que ha ocasionado a la asociación Madres de Plaza de Mayo” estimó.
Guarido opinó que lo acontecido con el ex apoderado de las Madres es “para dañar la lucha de Hebe (de Bonafini)”. Y advirtió que “hay que estar atentos para que no se concrete esto, sin dejar de cuestionar los posibles ilícitos de Schoklender”.
El miembro de SUTEBA admitió que hay una falta de conocimiento por parte de la población general respecto de lo acontecido en el predio ubicado en La Tablada. Ve esa responsabilidad de hacer saber lo que pasó como una tarea por delante.
Otra cosa que esta en el futuro es definir que será del predio. “hay una propuesta para avanzar en transformar ese centro de tortura y muerte en un espacio para la memoria”. Guarido deja abierta la posibilidad de que por sus características geográficas El Vesubio se convierta en un lugar abierto para la comunidad como lo es hoy por hoy la Mansión Seré, otro centro de detención ubicado en Morón.
El docente además se refirió a la cobertura que tuvo la condena por parte de los medios masivos de comunicación. “No se difundió como se debía difundir, pero la realidad es que existió”.



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